Una de las zonas montañosas del norte de Nepal quedó prácticamente devastada luego de que un enorme deslave provocara una inundación repentina en la región fronteriza con el Tíbet, China, dejando al menos 95 personas muertas y cientos más desaparecidas.

La emergencia se concentró principalmente en el distrito de Rasuwa, donde una súbita avalancha de hielo, rocas, lodo y agua alcanzó el cauce de un río y desencadenó una crecida de gran magnitud que arrasó comunidades, carreteras, puentes y parte de la infraestructura energética de la región.

Las imágenes difundidas tras el desastre muestran vehículos cubiertos por toneladas de lodo, viviendas parcialmente destruidas y caminos convertidos en extensas zonas de escombros. También se observan estructuras que fueron arrastradas por la corriente y comunidades enteras afectadas por el avance del agua y el material desprendido.

Los primeros reportes apuntaban a un deslizamiento de tierra como detonante de la inundación. Sin embargo, análisis posteriores señalan que el fenómeno pudo estar relacionado con el colapso de una masa glaciar en las montañas del Himalaya.

De acuerdo con especialistas citados por Reuters, imágenes satelitales permitieron identificar el desprendimiento de una parte de un glaciar situado a unos 5 mil 200 metros de altura. El material habría caído hacia un valle, liberando una enorme cantidad de hielo, rocas y sedimentos que terminaron desplazándose hacia los cauces de la zona.

Otra posibilidad que continúa bajo investigación es que un movimiento sísmico haya contribuido al desprendimiento. Las autoridades y expertos todavía analizan las circunstancias exactas que provocaron la avalancha.

Cientos de personas permanecen desaparecidas

El desastre ocurrió en una zona frecuentada por turistas, peregrinos y viajeros que se dirigen hacia la región del Tíbet, por lo que entre las personas cuyo paradero se desconoce hay numerosos extranjeros.

Las autoridades nepalíes reportaron inicialmente a 384 viajeros desaparecidos, además de integrantes de las fuerzas de seguridad. La cifra podría modificarse conforme los equipos de emergencia logren ingresar a las áreas más afectadas y establecer contacto con comunidades que permanecen aisladas.

En el lado chino de la frontera también se registraron graves afectaciones. El deslizamiento provocó daños en caminos, comunicaciones y suministro eléctrico en la región de Shigatse, mientras las autoridades reportaron víctimas y personas desaparecidas en el condado de Gyirong.

En conjunto, el saldo registrado en ambos lados de la frontera alcanzaba al menos 98 personas fallecidas, de acuerdo con reportes internacionales, mientras continuaban las labores de búsqueda.

Carreteras, puentes y centrales hidroeléctricas, entre los daños

La fuerza de la inundación arrastró vehículos y estructuras, destruyó tramos carreteros y dejó puentes inutilizados, complicando todavía más el acceso de los equipos de rescate.

También resultaron afectadas instalaciones hidroeléctricas, un golpe importante para la infraestructura de una región que depende de estos proyectos para su suministro energético.

Las autoridades emitieron alertas para varias comunidades situadas a lo largo de los ríos Bhote Koshi, Trishuli y Narayani, ante la posibilidad de nuevas crecidas y deslizamientos.

Las condiciones geográficas han dificultado las labores de emergencia. En algunas de las zonas más golpeadas, los helicópteros no han podido aterrizar debido a los niveles del agua y a los obstáculos generados por los escombros.

Elementos del Ejército y de la Policía participan en las labores de búsqueda y rescate, mientras las autoridades ordenaron a habitantes de zonas bajas trasladarse hacia lugares más seguros.

El gobierno también mantiene vigilancia sobre los cauces que permanecen afectados por acumulaciones de material, debido al riesgo de nuevos desbordamientos.

La magnitud de la tragedia ha generado preocupación internacional debido al elevado número de extranjeros entre las personas desaparecidas. Países como India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y otros mantienen comunicación para conocer el paradero de sus ciudadanos.

La emergencia ocurre además en una región particularmente vulnerable a inundaciones y deslizamientos debido a su geografía montañosa y al acelerado calentamiento del Himalaya. Investigaciones recientes han advertido sobre el incremento del derretimiento de los glaciares y la mayor exposición de estas zonas a fenómenos extremos.

Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades de Nepal y China buscan establecer el número definitivo de víctimas y desaparecidos, así como dimensionar los daños provocados por la avalancha y la posterior inundación.