El gobierno de Estados Unidos presiona a México para conseguir resultados visibles en el combate a los cárteles antes de las elecciones intermedias del próximo 3 de noviembre, de acuerdo con un reportaje publicado por The New York Times este sábado 24 de octubre de 2026.
La publicación señala que funcionarios estadounidenses buscan ampliar la cooperación bilateral en materia de seguridad, incluida la posibilidad de que personal de Estados Unidos acompañe a fuerzas mexicanas durante operativos contra organizaciones criminales en territorio nacional.
Según el diario estadounidense, las conversaciones se desarrollan en un contexto político en el que la administración del presidente Donald Trump busca mostrar avances en el combate al narcotráfico antes de que los ciudadanos estadounidenses acudan a las urnas para renovar parte del Congreso.
El reportaje, elaborado a partir de testimonios de funcionarios mexicanos y estadounidenses, algunos de ellos bajo condición de anonimato, también refiere la entrega de un memorando con propuestas para aumentar la participación estadounidense en las acciones de seguridad en México.
Entre las alternativas mencionadas se encuentran una mayor colaboración operativa y el fortalecimiento del intercambio de inteligencia para combatir a los grupos criminales. Sin embargo, las propuestas descritas en el reportaje no significan que exista un acuerdo aprobado por ambos gobiernos.
La posibilidad de que personal estadounidense participe directamente en operativos dentro de México representa uno de los principales puntos de tensión entre Washington y la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
La mandataria mexicana ha sostenido que su gobierno está dispuesto a mantener la cooperación con Estados Unidos para combatir el tráfico de drogas y las organizaciones criminales, pero ha rechazado las intervenciones militares extranjeras en territorio nacional.
La postura del gobierno mexicano se basa en la defensa de la soberanía y en que las acciones de seguridad dentro del país deben estar bajo la responsabilidad de las autoridades nacionales. La colaboración bilateral, ha señalado Sheinbaum en distintas ocasiones, debe desarrollarse sin subordinación y con respeto a la independencia de ambos países.
La presión de Washington ocurre mientras Trump mantiene el combate a los cárteles y el tráfico de fentanilo entre los temas prioritarios de su administración. El presidente estadounidense ha defendido una estrategia más agresiva contra las organizaciones criminales y ha planteado públicamente la posibilidad de recurrir a recursos militares.
Para el gobierno estadounidense, mostrar avances en materia de seguridad antes de las elecciones intermedias representa un asunto políticamente relevante. Los comicios del 3 de noviembre definirán la composición del Congreso durante la segunda mitad del mandato presidencial y se desarrollarán en medio de un debate sobre la economía, la migración y el combate al crimen organizado.
No obstante, una eventual ampliación de la presencia estadounidense en operaciones dentro de México podría generar nuevas diferencias entre los dos gobiernos, particularmente por las implicaciones legales, diplomáticas y de soberanía que tendría una participación directa de agentes extranjeros.
El reportaje de The New York Times también expone las dificultades de conciliar las exigencias de Washington con los límites que México ha establecido para la cooperación en seguridad. Aunque ambas administraciones comparten el objetivo de combatir a las organizaciones criminales, mantienen diferencias sobre los métodos y el alcance de las acciones.
Hasta el momento, la información publicada no confirma que México haya aceptado la propuesta de permitir que personal estadounidense acompañe operativos en su territorio. El planteamiento debe entenderse como parte de las presiones y negociaciones bilaterales reportadas por el diario.
La discusión vuelve a colocar la seguridad en el centro de la relación entre México y Estados Unidos, en un momento en el que la administración Trump busca resultados antes de los comicios y el gobierno de Sheinbaum insiste en que cualquier colaboración debe respetar la soberanía nacional.



































