Un sismo de magnitud 5.1 sacudió este miércoles 26 de agosto distintas regiones de Colombia, con epicentro en el municipio de Los Santos, en el departamento de Santander, de acuerdo con el reporte actualizado del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
El movimiento telúrico ocurrió a las 11:45 horas, tiempo local, y tuvo una profundidad de 149 kilómetros. El epicentro se ubicó en una de las zonas con mayor actividad sísmica del país.
El temblor fue percibido en varias ciudades, entre ellas Bogotá, Bucaramanga y Tunja, donde el movimiento generó alarma entre la población. En algunos edificios de la capital colombiana se realizaron evacuaciones preventivas como medida de seguridad.
La profundidad del sismo contribuyó a que las ondas fueran percibidas en una amplia zona del país. Habitantes de distintas regiones reportaron haber sentido el movimiento, mientras autoridades locales activaron protocolos de revisión para determinar si existían afectaciones.
En Bogotá, algunas personas abandonaron edificios de manera preventiva después de que el movimiento fuera perceptible en diferentes sectores. También se registraron evacuaciones en otras zonas, aunque durante los primeros reportes no se habían confirmado víctimas.
Las autoridades mantienen monitoreo de posibles daños estructurales y otras afectaciones que pudieran aparecer después del movimiento.
El municipio de Los Santos, donde se ubicó el epicentro, forma parte de una región conocida por su elevada actividad sísmica.
El llamado Nido Sísmico de Bucaramanga concentra una importante cantidad de movimientos telúricos debido a las características geológicas de la zona. Por ello, los habitantes de Santander están acostumbrados a registrar temblores con frecuencia, aunque un movimiento de magnitud 5.1 puede sentirse con intensidad en poblaciones cercanas.
El SGC indicó que el evento tuvo una profundidad considerable, un factor que influye en la manera en que la energía sísmica se distribuye hacia la superficie.
El nuevo sismo se registró apenas 16 días después del terremoto de magnitud 7.4 que golpeó el occidente de Colombia el pasado 10 de agosto y dejó cientos de víctimas, además de graves daños materiales.
La cercanía temporal entre ambos movimientos provocó preocupación entre habitantes de las zonas que todavía enfrentan las consecuencias del terremoto anterior. Sin embargo, la ocurrencia de este nuevo sismo no significa por sí misma que exista una relación directa entre ambos fenómenos.
Durante las primeras horas posteriores al movimiento, las autoridades mantuvieron vigilancia para determinar la existencia de réplicas o nuevas afectaciones.
Los organismos de emergencia y gestión del riesgo permanecen atentos a los reportes provenientes de las regiones donde el temblor fue percibido con mayor intensidad.
Hasta los reportes disponibles durante la tarde de este miércoles, no se había informado de víctimas mortales relacionadas con este nuevo movimiento, aunque continuaban las evaluaciones para determinar si hubo daños en infraestructura.
El SGC mantiene el seguimiento de la actividad sísmica y ha solicitado a la población reportar cuando perciba movimientos, información que permite complementar el monitoreo técnico de los fenómenos registrados en el país.
Mientras continúan las revisiones, las autoridades recomiendan mantener la calma y permanecer atentos a los comunicados oficiales ante la posibilidad de que se registren nuevos movimientos.


































