La devastadora riada que azotó Nepal y zonas fronterizas del Tíbet dejó ya más de 800 personas fallecidas y más de 3 mil desaparecidas, mientras equipos de emergencia intensifican las labores de búsqueda y rescate en medio de condiciones meteorológicas adversas y un terreno severamente afectado.

El desastre ocurrió el 26 de agosto tras una crecida extraordinaria del río Bhote Koshi, que arrastró grandes cantidades de agua, lodo, rocas y escombros por distintos valles del Himalaya.

El último balance disponible contabiliza 804 fallecidos en ambos lados de la frontera: 788 en Nepal y 16 en territorio tibetano bajo administración de China. A esto se suman miles de personas cuyo paradero continúa sin conocerse.

Las autoridades nepalíes mantienen desplegados alrededor de 19 mil elementos de seguridad, además de helicópteros y equipos especializados para localizar a personas atrapadas o incomunicadas.

El gobierno de Nepal informó que, en un corte realizado este domingo, se habían recuperado 734 cuerpos y más de 8 mil personas habían sido rescatadas. Sin embargo, las cifras continúan modificándose conforme avanzan las labores de búsqueda y se verifican los reportes de las zonas afectadas.

En el lado chino, las autoridades reportaron 16 fallecimientos y 546 personas desaparecidas en el condado de Gyirong, en el Tíbet.

La magnitud del desastre también ha complicado la identificación de las víctimas y la localización de extranjeros que se encontraban en la región por actividades turísticas, laborales o religiosas.

Equipos buscan sobrevivientes en túneles

Una de las operaciones más complejas se concentra en varios proyectos hidroeléctricos afectados por las inundaciones.

En el complejo Upper Trishuli, en Nepal, las autoridades recibieron información de que alrededor de 350 personas podrían encontrarse atrapadas dentro de un túnel.

El Ejército nepalí trasladó maquinaria pesada hacia la zona para despejar los accesos, mientras especialistas de India, China y Corea del Sur colaboran en las tareas de rescate.

Los equipos utilizan cámaras, suministros de oxígeno y maquinaria para intentar abrir paso entre toneladas de lodo y escombros. Las condiciones del terreno han impedido utilizar métodos que puedan generar nuevos riesgos para quienes permanecen atrapados.

Las tareas de rescate se han visto interrumpidas en diferentes momentos debido a las lluvias, la niebla, el aumento de los niveles de los ríos y el riesgo de nuevos deslizamientos.

Las autoridades también mantienen vigilancia sobre posibles nuevos desbordamientos en la cuenca del Bhote Koshi y otros cauces de la región.

El terreno montañoso y la destrucción de carreteras y puentes han complicado el acceso de los equipos de emergencia a comunidades aisladas.

En algunas zonas, los rescatistas han tenido que recurrir a helicópteros para transportar personal, maquinaria y ayuda humanitaria.

La Cruz Roja estima que más de 90 mil personas podrían haber resultado afectadas por el desastre, entre ellas habitantes de comunidades que perdieron viviendas, caminos y otras infraestructuras.

La destrucción también alcanzó instalaciones hidroeléctricas, carreteras y puentes, lo que amenaza con generar consecuencias económicas importantes para Nepal.

Las autoridades han solicitado asistencia internacional especializada para las labores de rescate en túneles, identificación de cuerpos y atención a las personas afectadas.

La magnitud de la inundación también ha puesto nuevamente bajo atención los efectos del cambio climático y la creciente inestabilidad de los glaciares del Himalaya.

La catástrofe fue precedida por un colapso de hielo y roca en una zona montañosa, que desencadenó una enorme corriente de agua, lodo y escombros.

China ha relacionado el desastre con los efectos del cambio climático y ha advertido sobre los riesgos asociados con la inestabilidad de la criósfera, es decir, las zonas del planeta donde existe hielo y nieve de manera permanente o estacional.

No obstante, las autoridades nepalíes han señalado que las causas exactas del fenómeno todavía están bajo análisis.

Ante la dimensión de la emergencia, el gobierno nepalí solicitó apoyo especializado de otros países para reforzar las operaciones de rescate y recuperación.

Equipos de India, China y Corea del Sur ya participan en tareas específicas, especialmente en la búsqueda de personas que podrían permanecer atrapadas en túneles.

Las autoridades han insistido en que las cifras de muertos, desaparecidos y rescatados pueden cambiar conforme se tenga acceso a comunidades que permanecen aisladas.

Mientras tanto, las labores continúan con la prioridad de localizar a quienes siguen desaparecidos y atender a los sobrevivientes de una de las peores emergencias registradas recientemente en la región del Himalaya.