Una inundación repentina golpeó el sábado distintas zonas del Parque Nacional del Gran Cañón, en Arizona, Estados Unidos, provocando daños importantes en senderos, puentes y áreas de campamento, además de obligar a evacuar a decenas de personas.
El fenómeno ocurrió en el cañón Bright Angel y la zona de Phantom Ranch, en la parte interior del Gran Cañón, después de intensas lluvias que provocaron una crecida súbita del arroyo Bright Angel.
Las autoridades mantienen un operativo de búsqueda y evacuación, debido a que varias personas que se encontraban en la zona al momento de la inundación no han podido ser localizadas.
El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos solicitó información sobre excursionistas y visitantes que pudieran haber estado en las áreas afectadas. En las primeras horas de la emergencia se habló de más de 20 personas cuyo paradero se desconocía; posteriormente, el organismo actualizó el reporte y señaló que al menos 15 personas podrían estar desaparecidas o no localizadas.
La inundación se registró alrededor de las 14:30 horas del sábado y provocó una fuerte corriente de agua que descendió por el cañón Bright Angel.
El volumen de agua arrastró rocas, lodo y grandes cantidades de escombros hacia el río Colorado. La fuerza de la corriente también destruyó estructuras y puentes utilizados por los visitantes.
Entre las zonas afectadas se encuentran Bright Angel Campground, Phantom Ranch y sectores del sendero North Kaibab, que permanecen cerrados mientras las autoridades evalúan los daños y determinan las condiciones de seguridad.
Los equipos de emergencia realizaron evacuaciones mediante helicópteros para retirar a personas que se encontraban en las zonas afectadas.
Al menos 60 visitantes fueron evacuados de Phantom Ranch y otras áreas del interior del cañón, mientras las autoridades preparaban nuevas operaciones para sacar a quienes permanecían en zonas consideradas de riesgo.
Hasta los últimos reportes disponibles no se habían informado personas heridas como consecuencia de la inundación.
La dificultad para acceder a las zonas afectadas complica las labores de búsqueda, debido a que Phantom Ranch y otros puntos del interior del Gran Cañón se encuentran alejados de las carreteras y pueden ser alcanzados principalmente mediante senderos, el río o aeronaves.
El Servicio de Parques Nacionales trabaja junto con autoridades del estado de Arizona para localizar a las personas cuyo paradero continúa sin confirmarse.
Los equipos revisan las áreas afectadas y recopilan información sobre los visitantes que tenían reservaciones para campamentos o que pudieron encontrarse en los senderos durante la inundación.
Las autoridades también pidieron a familiares y personas que tengan información sobre excursionistas posiblemente afectados comunicarse con los equipos encargados de la emergencia.
La cifra de personas desaparecidas podría modificarse conforme avancen las labores de localización y se confirme el paradero de quienes se encontraban en la zona.
Como medida preventiva, las autoridades mantienen cerrados Phantom Ranch, Bright Angel Campground y parte del sendero North Kaibab.
También fueron suspendidas temporalmente algunas actividades de rafting en el río Colorado debido a las condiciones generadas por la crecida y a los riesgos asociados con nuevos episodios de lluvia.
Los equipos de emergencia mantienen vigilancia ante la posibilidad de nuevas tormentas que podrían provocar más inundaciones repentinas en la región.
La inundación fue ocasionada por una tormenta intensa que descargó una gran cantidad de lluvia en un periodo corto.
La combinación de las fuertes precipitaciones y las condiciones del terreno provocó que el agua aumentara rápidamente y descendiera hacia Bright Angel Creek, arrastrando sedimentos y objetos a su paso.
La situación fue particularmente complicada porque algunas zonas del Gran Cañón son de difícil acceso y las comunicaciones pueden verse afectadas por las características del terreno.
Las autoridades mantienen las restricciones mientras evalúan los daños y determinan cuándo será seguro permitir nuevamente el acceso.
Los pronósticos meteorológicos contemplan la posibilidad de nuevas tormentas en la región durante los próximos días, por lo que existe preocupación por la aparición de nuevas crecidas repentinas.
Los equipos de emergencia mantienen activo el operativo de respuesta y continúan con las evacuaciones preventivas y la búsqueda de personas que todavía no han sido localizadas.
Mientras tanto, las autoridades reiteraron las restricciones en las zonas afectadas y pidieron respetar los cierres establecidos para evitar que más visitantes queden expuestos a las condiciones peligrosas.
La prioridad continúa siendo localizar a las personas cuyo paradero se desconoce, completar las evacuaciones y evaluar los daños provocados por una inundación que modificó de manera importante varios sectores del interior del Gran Cañón.


































