La entrega de monederos electrónicos con dinero precargado a diputados de Morena abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre el uso de recursos públicos en la Cámara de Diputados. La operación generó críticas por el monto distribuido, la forma de entrega y la falta de claridad sobre la partida presupuestal utilizada.

De acuerdo con la información difundida sobre el caso, los legisladores recibieron tarjetas de la empresa Broxel. La primera versión señaló que se entregaron cinco monederos con 10 mil pesos cada uno, lo que equivaldría a 50 mil pesos por diputado y alrededor de 12.7 millones de pesos para los 254 integrantes de la bancada.

Sin embargo, Morena ofreció una explicación distinta. Faruk Miguel Take, coordinador administrativo del grupo parlamentario, aseguró que fueron tres tarjetas por legislador, con un total de 30 mil pesos, y que el dinero corresponde a un adelanto de las prerrogativas de fin de año.

La justificación no evitó las preguntas sobre el manejo de esos recursos. Aunque la bancada sostiene que se trata de asignaciones legales destinadas a actividades de gestión, representación y trabajo parlamentario, el uso de monederos electrónicos coloca bajo escrutinio la manera en que se entrega y administra el dinero.

Otro punto de controversia es la posibilidad de disponer de los fondos mediante distintos mecanismos de pago y retiro. Esto ha generado cuestionamientos sobre los controles, la comprobación de los gastos y la trazabilidad de los recursos, particularmente porque se trata de dinero asignado a actividades legislativas.

Especialistas en transparencia también plantearon la necesidad de aclarar de qué partida salió el dinero y bajo qué reglas se autorizó la operación. Entre las voces que pidieron revisar el caso está Norma Julieta del Río, excomisionada del INAI, quien consideró necesaria una revisión por parte de la Auditoría Superior de la Federación.

Así, mientras Morena defiende la entrega como parte de sus prerrogativas, permanece el debate sobre la transparencia del mecanismo y la rendición de cuentas respecto al destino de los recursos. La diferencia entre las cantidades reportadas y la versión de la bancada también hace necesaria una explicación clara sobre cuántas tarjetas se distribuyeron y cuánto dinero recibió cada legislador.