Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como el “Caníbal de Atizapán”, murió a los 78 años en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tenango del Valle, Estado de México, donde permanecía recluido desde 2021 por diversos casos de feminicidio y desaparición de personas.
Su fallecimiento ocurrió el jueves 29 de octubre y fue confirmado por autoridades estatales. De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Seguridad del Estado de México, el hombre murió por causas naturales, luego de presentar durante meses diversos problemas de salud, entre ellos hipertensión y diabetes.
Mendoza Celis había sido ubicado en un área destinada a personas adultas mayores y con condiciones de salud vulnerables. Durante su estancia en prisión fue trasladado en distintas ocasiones a un hospital de Toluca para recibir atención médica y realizarse estudios.
El hallazgo que reveló la dimensión del caso
El caso salió a la luz en mayo de 2021, luego de la desaparición de Reyna González Amador, de 34 años, en Atizapán de Zaragoza. Las investigaciones llevaron a las autoridades hasta una vivienda de la colonia Lomas de San Miguel, donde fueron localizados los restos de la mujer.
A partir de ese hallazgo, la Fiscalía General de Justicia del Estado de México obtuvo una orden de cateo para revisar el inmueble. Durante las diligencias se encontró una fosa clandestina en el patio, además de más de cuatro mil fragmentos óseos.
Los análisis periciales permitieron establecer que los restos correspondían a 19 personas: 17 mujeres, un hombre y un menor de edad. En el domicilio también fueron encontrados objetos personales, pertenencias de víctimas y una bitácora con anotaciones relacionadas con ellas.
El hallazgo de restos humanos en la vivienda, así como otros indicios localizados durante las investigaciones, dio notoriedad nacional al caso y originó el apodo con el que Mendoza Celis fue identificado públicamente.
Acumuló ocho sentencias condenatorias
Los procesos judiciales en su contra derivaron en ocho sentencias por feminicidio y delitos relacionados con la desaparición de personas. La primera fue dictada el 18 de marzo de 2022, cuando recibió prisión vitalicia por el feminicidio de Reyna González Amador.
Posteriormente se acumularon otras condenas, entre ellas una de 55 años de prisión y otra de 92 años. La octava y última sentencia fue emitida en febrero de 2024, también por feminicidio y desaparición.
Con su muerte en el penal de Tenango del Valle concluyó el proceso de reclusión de uno de los casos criminales que más conmoción provocó en el Estado de México. Las investigaciones y sentencias permitieron identificar a 19 víctimas cuyos restos fueron localizados en el inmueble de Atizapán de Zaragoza.



































