El Gobierno de México no participó en una cumbre internacional sobre terrorismo organizada por Estados Unidos, en la que se analizó el resurgimiento del llamado “terrorismo político de extrema izquierda”.

El encuentro reunió a representantes de más de 60 países; sin embargo, México, Brasil y Singapur no estuvieron presentes.

De acuerdo con fuentes diplomáticas, la ausencia mexicana se debió a motivos de agenda del canciller, quien notificó previamente su imposibilidad para asistir.

Durante la reunión, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, advirtió sobre un incremento en la violencia política asociada a grupos de izquierda radical, señalando que este fenómeno ha sido subestimado a nivel global.

El encuentro también abordó temas sensibles para la relación bilateral, como la clasificación de algunos cárteles mexicanos como organizaciones terroristas y casos de violencia en territorio mexicano, lo que añade tensión al contexto de cooperación en seguridad entre ambos países.

Aunque la ausencia no implica necesariamente un cambio en la política exterior de México, el hecho ha generado interpretaciones sobre la postura del país frente a la agenda internacional de seguridad impulsada por Estados Unidos.