En México, más del 50% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) aún no acepta pagos digitales, una situación que podría representar pérdidas de hasta el 70% de sus ventas, especialmente en contextos donde los consumidores prefieren cada vez más métodos electrónicos.

De acuerdo con especialistas y organismos del sector financiero, la falta de adopción de herramientas digitales de cobro sigue siendo uno de los principales obstáculos para el crecimiento de los micro y pequeños negocios, particularmente en comercios tradicionales que dependen casi exclusivamente del efectivo.

El problema no solo impacta en la reducción de ingresos, sino también en la competitividad de las empresas frente a nuevos hábitos de consumo, donde las tarjetas bancarias, transferencias y pagos desde el celular se han vuelto cada vez más comunes.

Estudios recientes señalan que los negocios que no ofrecen alternativas digitales de pago pierden clientes de manera recurrente, ya que una parte importante de los consumidores decide no concretar la compra si no puede pagar con tarjeta o aplicaciones móviles.

En este contexto, instituciones financieras y organismos gubernamentales han impulsado iniciativas para acelerar la digitalización de las pymes, promoviendo el uso de terminales punto de venta, transferencias inmediatas y sistemas de pago sin contacto.

Sin embargo, especialistas advierten que los principales retos siguen siendo la falta de capacitación, el temor al cambio tecnológico y la percepción de costos adicionales por comisiones o implementación de sistemas digitales.

La tendencia apunta a que la digitalización de pagos será clave en la supervivencia de los pequeños negocios, especialmente ante el crecimiento del comercio electrónico y la llegada de eventos internacionales que incrementan el flujo de consumidores acostumbrados a pagar de forma digital.