Hay imágenes que desmantelan discursos en segundos. El video filtrado en las redes sociales donde se observa a Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Pemex y actual titular del INEEL, agrediendo a su esposa, no solo es una prueba de violencia física de género; es el retrato de la impunidad con la que operan ciertos altos funcionarios. Horas después del escándalo, el agresor rompió el silencio no para pedir perdón ni para separarse del cargo, sino para exigir una comodidad inaceptable: “discreción”.
En el comunicado emitido por Rodríguez Padilla, el funcionario utiliza como escudo la bandera de la “privacidad” y argumenta que busca proteger la integridad emocional de su hijo menor de edad. Sin embargo, el argumento se cae por su propio peso al mirar las crudas imágenes de las cámaras de seguridad.
A Rodríguez Padilla no le importó en absoluto la presencia de su hijo al momento de desatar la trifulca. En el metraje se evidencia cómo el funcionario jalonea, somete por el cuello, tira al suelo y golpea a la madre del menor justo enfrente de los ojos del niño. El trauma psicológico y la violencia vicaria ejercida al violentar a una madre delante de su hijo no fueron un freno para el funcionario; la supuesta “preocupación” por el menor parece haber nacido únicamente cuando las cámaras de seguridad expusieron su conducta ante el escrutinio público.
Resulta alarmante cínico que intente catalogar como “asunto estrictamente familiar y privado” un delito penal de violencia intrafamiliar y lesiones. El comunicado apela al hermetismo y pide a la opinión pública mirar hacia otro lado, bajo el pretexto de que los diferendos deben resolverse en canales institucionales.
Este lenguaje técnico e institucional es un intento burdo de limpiar una conducta indefendible. La violencia contra las mujeres jamás debe ser tratada bajo el cobijo de la “discreción” que el agresor solicita, pues el silencio solo beneficia al victimario, especialmente cuando este goza de conexiones y peso político.
Mientras la víctima, María Felicia Jiménez, denuncia el profundo temor que tiene de perder la custodia de sus hijos o sufrir represalias económicas debido al poder que ostenta su agresor, el comunicado de Rodríguez Padilla es una afrenta directa a la política de “cero tolerancia” al abuso de género promovida por el actual gobierno



































