Ciudad de México, 30 de junio de 2026.- El Gobierno federal inició una investigación tras detectarse la acumulación de medicamentos caducos en el Hospital Infantil de México “Federico Gómez”, uno de los centros pediátricos más importantes del país.

De acuerdo con autoridades de salud, el hallazgo se realizó como parte de una revisión física y documental correspondiente al cierre del ejercicio fiscal, donde se identificaron insumos médicos con fecha de caducidad vencida dentro de almacenes institucionales.

La Secretaría de Salud informó que ya se dio vista al Órgano Interno de Control para deslindar responsabilidades administrativas y determinar posibles irregularidades en la gestión de inventarios.

Fallas en planeación y control

Especialistas señalan que este caso refleja problemas estructurales en la administración del sistema de salud, particularmente en la planeación de compras, distribución y uso de medicamentos.

El fenómeno, explicaron, suele estar ligado a errores en la programación de consumo y a fallas en la logística, lo que provoca que insumos permanezcan almacenados hasta perder su vigencia.

Millonarias pérdidas y medicamentos de alta especialidad

Investigaciones periodísticas revelan que entre 2020 y 2024 caducaron más de 18.4 millones de piezas de medicamentos, incluidos tratamientos oncológicos, con un valor superior a 121 millones de pesos.

Entre los insumos afectados se encuentran fármacos de alta especialidad utilizados para enfermedades complejas, lo que ha generado preocupación tanto por el impacto económico como por la eficiencia del sistema de salud.

Pese a la gravedad del hallazgo, la Secretaría de Salud aseguró que no hubo desabasto ni afectaciones en la atención médica, ya que los medicamentos caducos correspondían principalmente a productos de baja demanda o lenta rotación.

Además, se reportó que el nivel de abasto en el hospital se mantuvo cercano al 99.5% durante el periodo evaluado.

Como parte de las acciones correctivas, el gobierno federal anunció que se fortalecerán los sistemas de monitoreo de caducidades, así como la planeación de adquisiciones para alinearlas con el consumo real y evitar nuevas pérdidas.

El caso ha reavivado el debate sobre la eficiencia en el manejo de recursos públicos en el sector salud, especialmente en instituciones clave para la atención de niñas, niños y adolescentes en México.