París, Francia – 27 de marzo de 2026.
El gobierno de Francia inició contactos con alrededor de 35 países para coordinar una misión internacional con el objetivo de reabrir el estrecho de Ormuz y garantizar la seguridad del tránsito marítimo tras la guerra en Medio Oriente.
La operación, planteada como “estrictamente defensiva”, busca asegurar el paso de buques comerciales por esta vía estratégica, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial, lo que la convierte en un punto clave para la economía global.
De acuerdo con autoridades francesas, el plan contempla labores de desminado en una primera fase, seguidas de operaciones de protección para petroleros y embarcaciones comerciales, ante los riesgos derivados de ataques y tensiones en la región.
El presidente Emmanuel Macron ha señalado que esta misión podría involucrar a organismos internacionales y requerir coordinación con actores regionales, incluido Irán, para garantizar su viabilidad.
El Estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde transita aproximadamente el 20% del suministro global de petróleo y gas.
Su cierre parcial en medio del conflicto ha generado tensión en los mercados energéticos, incrementos en los precios del crudo y preocupación internacional por el impacto en la economía global.
Diversos países, incluidos aliados europeos y potencias navales, analizan su participación en la misión, cuyo despliegue dependerá de una eventual desescalada del conflicto en la región.


































