El Comando Sur de Estados Unidos confirmó el hundimiento de una embarcación pesquera en aguas del Pacífico ecuatoriano, al señalar que presuntamente era utilizada como una estación de reabastecimiento para operaciones de narcotráfico y que mantenía vínculos con el grupo criminal ecuatoriano Los Choneros, relacionado por autoridades estadounidenses con cárteles mexicanos.
La operación fue realizada en coordinación con el Gobierno de Ecuador y tuvo como objetivo inspeccionar la embarcación antes de que fuera destruida. De acuerdo con la versión estadounidense, sus ocupantes fueron evacuados previamente y posteriormente trasladados a un puerto en calidad de detenidos.
El operativo representa una nueva acción de la campaña militar estadounidense contra embarcaciones que Washington identifica como parte de redes de narcotráfico en aguas del Caribe y el Pacífico oriental.
El Comando Sur sostuvo que la embarcación formaba parte de una estructura utilizada para facilitar el movimiento marítimo de drogas y que su función era abastecer a otras embarcaciones involucradas en actividades ilícitas.
Según la información estadounidense, la nave estaba relacionada con Los Choneros, una de las principales organizaciones criminales de Ecuador, que mantiene vínculos con organizaciones mexicanas dedicadas al tráfico de drogas.
La operación ocurre pocos días después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionara a 15 personas y empresas con base en Ecuador, además de identificar 10 embarcaciones pesqueras como bienes bloqueados por su presunta participación en el traslado de cocaína desde Sudamérica hacia México y posteriormente a Estados Unidos.
Entre las organizaciones señaladas en esas investigaciones aparecen Los Choneros y Los Lobos, grupos ecuatorianos que Washington ha relacionado con el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación.
La operación tuvo una diferencia respecto a otros ataques realizados por fuerzas estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de estar relacionadas con el narcotráfico.
En esta ocasión, los ocupantes fueron retirados antes de que la embarcación fuera hundida.
El Comando Sur indicó que la operación se desarrolló con apoyo de helicópteros y embarcaciones rápidas estadounidenses, que rodearon la nave para realizar la intervención.
Posteriormente, los pescadores fueron trasladados a un puerto ecuatoriano mientras la embarcación fue destruida.
La versión oficial estadounidense sostiene que la acción se realizó sin incidentes.
La operación también generó cuestionamientos entre familiares y representantes de cooperativas pesqueras ecuatorianas.
De acuerdo con testimonios difundidos por medios locales y retomados por La Jornada, los ocupantes aseguraron que se encontraban realizando actividades de pesca cuando fueron interceptados.
Los pescadores habrían denunciado haber sido sometidos y trasladados a otras embarcaciones antes de que su nave fuera hundida.
Familiares de los tripulantes sostuvieron que se trataba de personas dedicadas a la pesca y solicitaron al Gobierno de Ecuador esclarecer las circunstancias de la operación y determinar si existió una coordinación previa con las autoridades nacionales.
Uno de los puntos que permanece bajo cuestionamiento es que, en la información pública difundida sobre la operación, no se ha reportado el decomiso de un cargamento de drogas a bordo de la embarcación.
Tampoco se han dado a conocer públicamente detalles como el nombre de la nave, coordenadas exactas del operativo o la evidencia de inteligencia utilizada para determinar que la embarcación funcionaba como parte de una red de narcotráfico.
Esto ha generado dudas entre representantes del sector pesquero y observadores sobre las circunstancias que llevaron a la destrucción de la nave.
Washington, sin embargo, sostiene que contaba con información que vinculaba la embarcación con una estructura logística dedicada al narcotráfico.
El incidente ocurre en un momento en que Ecuador ha profundizado su cooperación de seguridad con Estados Unidos para combatir a organizaciones dedicadas al narcotráfico.
El Gobierno ecuatoriano ha permitido una mayor participación estadounidense en labores de vigilancia e intercepción marítima, mientras sus fuerzas de seguridad buscan contener a grupos criminales que operan en distintas zonas del país.
La cooperación también se relaciona con el incremento del tráfico marítimo de cocaína desde Sudamérica hacia México, utilizado como ruta para posteriormente introducir la droga en territorio estadounidense.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos señaló recientemente que redes con base en Ecuador utilizaban empresas pesqueras como fachada para transportar grandes cantidades de cocaína hacia México.
El hundimiento de la embarcación forma parte de una campaña más amplia impulsada por la administración del presidente Donald Trump contra organizaciones que Washington identifica como vinculadas al narcotráfico y al denominado narcoterrorismo.
Durante los últimos meses, fuerzas estadounidenses han realizado múltiples operaciones contra embarcaciones sospechosas en aguas del Caribe y del Pacífico oriental.
La campaña ha provocado cuestionamientos de organizaciones y especialistas que consideran necesario conocer las pruebas utilizadas para identificar a las personas y embarcaciones como objetivos.
En agosto, el Ejército estadounidense retomó los ataques contra embarcaciones sospechosas después de una pausa de varias semanas. Associated Press reportó que, hasta el 24 de agosto, la campaña acumulaba 67 ataques y 223 personas fallecidas, según cifras del propio Comando Sur.
Mientras Washington sostiene que la embarcación formaba parte de una red de abastecimiento para el narcotráfico, los testimonios de los pescadores y sus familiares han abierto cuestionamientos sobre la operación.
Representantes del sector pesquero solicitaron al Gobierno ecuatoriano revisar lo ocurrido y garantizar la seguridad de quienes realizan actividades legales en aguas internacionales.
El caso también vuelve a poner bajo atención la creciente participación militar estadounidense en operaciones contra el narcotráfico en América Latina.
Por ahora, la versión oficial de Estados Unidos mantiene que la embarcación estaba vinculada con Los Choneros y que representaba un componente logístico de una red relacionada con el tráfico de drogas, mientras que los pescadores afectados sostienen que realizaban actividades pesqueras y reclaman una investigación sobre el procedimiento utilizado para interceptarlos y destruir su embarcación.


































