El acuerdo petrolero alcanzado entre Venezuela y Estados Unidos tendrá una vigencia de 25 años y contempla un ambicioso plan para recuperar la producción de crudo del país sudamericano, informó la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
El pacto contempla el desarrollo de 17 campos petroleros considerados estratégicos, además de nuevos bloques de explotación, con el objetivo de llevar la producción venezolana a más de 1.5 millones de barriles diarios.
Rodríguez defendió el acuerdo ante las críticas que ha generado dentro y fuera de Venezuela y aseguró que, pese a la participación de capital extranjero, el país mantendrá la soberanía y la propiedad sobre sus recursos naturales.
Venezuela busca recuperar su producción petrolera
De acuerdo con los detalles difundidos sobre el acuerdo, uno de los principales objetivos es reactivar una industria petrolera que durante los últimos años ha enfrentado una fuerte caída en su capacidad productiva, además de problemas de infraestructura y falta de inversión.
El plan establece como meta superar los 1.5 millones de barriles diarios mediante la recuperación y desarrollo de 17 campos estratégicos.
También contempla la incorporación de ocho nuevos bloques de exploración y producción en la Faja Petrolífera del Orinoco, una de las principales zonas de hidrocarburos de Venezuela.
Rodríguez sostuvo que la inversión permitirá recuperar instalaciones, incrementar la producción y generar ingresos para el Estado venezolano.
La presidenta encargada afirmó que el proyecto podría generar alrededor de 210 mil millones de dólares en ingresos para el Estado venezolano durante el periodo contemplado.
Según los datos presentados por su gobierno, una parte de los ingresos obtenidos por cada barril producido quedaría directamente en las arcas públicas venezolanas.
El acuerdo busca también atraer capital y tecnología extranjera para modernizar instalaciones petroleras y aumentar la capacidad de extracción.
Rodríguez sostuvo que el objetivo es transformar nuevamente a Venezuela en una potencia energética y utilizar la recuperación del sector como una vía para impulsar la economía nacional.
Uno de los principales cuestionamientos al acuerdo ha sido la participación estadounidense en la explotación de las reservas venezolanas.
Ante las críticas, Rodríguez afirmó que Venezuela conserva la soberanía sobre sus recursos naturales y que el acuerdo no implica una transferencia de propiedad de las reservas.
La mandataria señaló que el modelo contempla asociaciones con empresas extranjeras bajo las condiciones establecidas por las leyes venezolanas.
Sus declaraciones buscan responder a las críticas de sectores que consideran que el pacto representa una cesión de control sobre una parte estratégica de la economía venezolana.
El anuncio ocurre después de que el presidente estadounidense Donald Trump afirmara que empresas de Estados Unidos obtendrían un papel mayoritario en parte de las reservas petroleras venezolanas, estimadas en más de 65 mil millones de barriles.
Estados Unidos busca ampliar su presencia energética
El acuerdo abre la puerta a una mayor participación de empresas estadounidenses en la industria petrolera venezolana.
Entre las compañías que podrían ampliar sus operaciones se encuentra Chevron, que ya mantiene presencia en Venezuela y participa en proyectos de producción de crudo.
La expansión de la inversión estadounidense ocurre después de un periodo de fuertes restricciones y sanciones que limitaron la participación de empresas internacionales en el sector petrolero venezolano.
El nuevo esquema plantea una relación energética de largo plazo entre Caracas y Washington, con inversiones destinadas a incrementar la producción y recuperar infraestructura.
Un pacto que genera críticas
Aunque el gobierno de Rodríguez presenta el acuerdo como una oportunidad para recuperar la economía venezolana, el anuncio ha provocado críticas de sectores políticos y sociales.
Los cuestionamientos se concentran principalmente en las condiciones de participación estadounidense y en la duración del acuerdo.
También se ha señalado la falta de detalles públicos sobre algunos términos del pacto, particularmente respecto a la distribución de beneficios, control de las operaciones y participación de las empresas privadas.
Rodríguez respondió que el acuerdo fue diseñado para proteger los intereses nacionales y que la participación extranjera permitirá recuperar una industria que requiere importantes inversiones.
Venezuela busca convertirse nuevamente en potencia energética
La meta planteada por el gobierno venezolano es superar los 1.5 millones de barriles diarios y continuar incrementando la producción posteriormente.
Para ello se contempla la recuperación de campos existentes, la incorporación de nuevas áreas de explotación y la llegada de inversiones internacionales.
Rodríguez aseguró que el proyecto permitirá generar empleos, aumentar los ingresos públicos y recuperar infraestructura vinculada con la industria petrolera.
El acuerdo de 25 años representa así un cambio significativo en la política energética venezolana y en la relación económica entre Caracas y Washington.
Mientras el gobierno venezolano insiste en que conservará la soberanía sobre sus recursos, las condiciones concretas de las inversiones y el nivel de participación estadounidense seguirán bajo escrutinio.
Por ahora, la administración de Rodríguez presenta el pacto como una pieza central de su estrategia para recuperar la industria petrolera y convertir nuevamente a Venezuela en un actor relevante del mercado energético internacional.


































