Ismael “El Mayo” Zambada, uno de los líderes históricos del Cártel de Sinaloa, fue condenado a cadena perpetua por un tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, tras declararse culpable de múltiples cargos relacionados con el narcotráfico internacional.

A sus 76 años, Zambada admitió haber encabezado durante décadas una de las organizaciones criminales más poderosas del mundo, responsable del tráfico masivo de drogas como cocaína, heroína y fentanilo hacia Estados Unidos.

La sentencia también incluye un decomiso millonario cercano a los 15 mil millones de dólares, producto de las operaciones ilícitas que dirigió a lo largo de su carrera criminal.

Durante la audiencia, el capo mexicano expresó arrepentimiento por el daño causado y llamó a las nuevas generaciones a no seguir el camino del crimen organizado, en un mensaje poco común para una figura de su perfil.

Considerado durante años como el estratega detrás del Cártel de Sinaloa, Zambada logró evadir la captura por décadas, incluso después de la detención de su antiguo socio Joaquín “El Chapo” Guzmán. Sin embargo, su arresto en 2024 marcó un punto de quiebre en la estructura del grupo criminal, generando disputas internas y episodios de violencia en México.

El caso cierra uno de los capítulos más relevantes en la lucha contra el narcotráfico internacional, aunque expertos advierten que la caída de Zambada no significa el fin de las operaciones del cártel, que mantiene presencia global y una compleja red de operaciones ilícitas.