La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este jueves a los señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la situación de seguridad y corrupción en México, y sostuvo que el país no necesita que autoridades extranjeras determinen cómo debe enfrentar sus propios problemas.
Durante su conferencia matutina del 17 de septiembre, Sheinbaum afirmó que México reconoce los desafíos que enfrenta y que su gobierno trabaja para atenderlos, al tiempo que rechazó cualquier intento de intervención o injerencia extranjera.
“No necesitamos que nos juzguen desde afuera. Sabemos cuáles son los problemas de México y actuamos todos los días para resolverlos”, señaló la mandataria, en respuesta a las recientes declaraciones de Trump sobre la necesidad de que México persiga y procese a funcionarios presuntamente vinculados con organizaciones criminales.
La presidenta también sostuvo que México tiene la capacidad y las instituciones para investigar y sancionar los delitos que se cometan en su territorio, por lo que las decisiones relacionadas con la justicia corresponden al Estado mexicano.
La respuesta se produjo en un contexto de nuevas presiones públicas de Trump hacia el gobierno mexicano en materia de seguridad y combate al narcotráfico.
Un día antes, el presidente estadounidense había planteado que México debía adoptar medidas más contundentes contra funcionarios que, según sus señalamientos, pudieran tener vínculos con organizaciones criminales. Trump ha insistido en que el gobierno mexicano debe intensificar sus acciones contra los cárteles y la corrupción.
Ante ello, Sheinbaum reiteró que cualquier pretexto para una intervención o injerencia extranjera debe ser rechazado, al considerar que una acción de ese tipo vulneraría la soberanía y la independencia de México.
La postura expresada este jueves mantiene una línea que la presidenta ha sostenido en meses anteriores: cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad, pero sin permitir que agentes o fuerzas extranjeras actúen unilateralmente dentro del territorio mexicano.
Sheinbaum volvió a colocar la soberanía como uno de los puntos centrales de su respuesta y afirmó que corresponde a los mexicanos determinar el rumbo del país.
La presidenta ha utilizado previamente el artículo 39 constitucional para sostener que la soberanía nacional reside esencialmente en el pueblo. En una conferencia de junio pasado recordó además que la Constitución establece que México no aceptará intervenciones, intromisiones u otros actos provenientes del extranjero que afecten la independencia y soberanía nacional.
Ese planteamiento también ha sido parte de su discurso durante las recientes conmemoraciones por la Independencia de México. En su Segundo Informe de Gobierno, Sheinbaum sostuvo que México busca cooperación, diálogo y entendimiento con otras naciones, pero sin renunciar a sus principios ni a su soberanía.
El gobierno mexicano ha señalado que la relación con Estados Unidos debe mantenerse mediante mecanismos de cooperación bilateral, particularmente en temas como tráfico de drogas, armas y lavado de dinero.
En su posicionamiento oficial sobre la relación bilateral, la Presidencia ha señalado que México busca una cooperación basada en el respeto a la soberanía, la responsabilidad compartida y la confianza mutua, y ha rechazado acciones unilaterales o una intervención extranjera en territorio nacional.
Sheinbaum también ha señalado que México debe combatir a las organizaciones criminales, pero ha planteado que Estados Unidos debe asumir su parte de responsabilidad frente al tráfico ilegal de armas hacia México, el lavado de dinero y el consumo de drogas en su territorio.
De esta manera, la respuesta de este jueves ocurre en medio de una relación bilateral en la que ambos gobiernos mantienen cooperación en materia de seguridad, pero también diferencias sobre la manera en que deben abordarse los problemas relacionados con el crimen organizado y la soberanía.
Por ahora, la presidenta mexicana mantiene la postura de que cualquier acción de seguridad dentro de México debe realizarse bajo las leyes nacionales y con participación de las autoridades mexicanas, mientras Estados Unidos continúa presionando públicamente para que el gobierno de Sheinbaum incremente sus acciones contra los grupos criminales y posibles redes de corrupción.



































