El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, rechazó que los casos que involucran a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, representen una desventaja para México en las negociaciones con Estados Unidos relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Durante su participación en la reunión plenaria de los diputados de Morena, Ebrard sostuvo que estos asuntos políticos y de seguridad no forman parte de las conversaciones comerciales que México mantiene con Washington.

El funcionario aseguró que la negociación se desarrolla en otros términos y que los temas relacionados con López Beltrán, Rocha Moya y el llamado huachicol fiscal no han tenido un peso decisivo en la discusión del acuerdo comercial.

Ebrard señaló que la relación económica entre México y Estados Unidos representa uno de los principales retos para el país, pero afirmó que la posición mexicana no se encuentra debilitada por los recientes episodios políticos que han generado controversia.

El secretario explicó que existen distintos canales de negociación con el gobierno estadounidense y que los asuntos comerciales se mantienen separados de los casos particulares que han generado tensión política entre ambos países.

Entre estos se encuentran los señalamientos relacionados con Andy López Beltrán, cuya visa estadounidense fue revocada recientemente, así como las acusaciones que han alcanzado al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.

También mencionó el caso conocido como huachicol fiscal, relacionado con investigaciones sobre el contrabando y comercialización ilegal de combustibles.

De acuerdo con Ebrard, ninguno de estos asuntos ha sido incorporado como elemento de presión dentro de la negociación comercial.

La postura del secretario ocurre mientras México y Estados Unidos avanzan en las conversaciones previas a la revisión del T-MEC.

La relación comercial entre ambos países atraviesa un periodo de presión debido a los aranceles estadounidenses y a las diferencias sobre distintos sectores productivos.

La industria automotriz, el acero, el aluminio y otras barreras comerciales forman parte de los asuntos que México busca atender ante Washington.

El objetivo del gobierno mexicano es preservar las condiciones preferenciales del tratado y reducir los efectos de los aranceles que actualmente afectan a determinados productos nacionales.

El contexto se complica además por la disputa comercial que Estados Unidos mantiene con Canadá, el tercer integrante del acuerdo, aunque México ha buscado mantener su propia agenda bilateral con Washington.

El titular de Economía sostuvo que, pese a las presiones existentes, México mantiene margen de negociación y ha logrado avanzar en distintos temas de la relación económica con Estados Unidos.

En ese sentido, rechazó que los recientes conflictos políticos hayan colocado al país en una posición de vulnerabilidad frente a Washington.

La administración de Claudia Sheinbaum ha insistido en que la relación con Estados Unidos debe conducirse bajo principios de cooperación, respeto a la soberanía y defensa de los intereses económicos de México.

Las negociaciones del T-MEC representan uno de los principales desafíos económicos para el gobierno federal durante este periodo.

Las declaraciones de Ebrard ocurren después de una fuerte crisis política en Sinaloa alrededor de Rubén Rocha Moya.

El gobernador con licencia regresó temporalmente a sus funciones y posteriormente volvió a solicitar licencia indefinida, en medio de señalamientos y presiones políticas relacionados con acusaciones formuladas desde Estados Unidos.

El episodio generó cuestionamientos dentro de Morena y abrió un nuevo frente político para el gobierno federal.

Sin embargo, Ebrard insistió en que este asunto no forma parte de las negociaciones comerciales con Washington.

Andy López Beltrán también queda fuera de la negociación

El caso de Andy López Beltrán también ha generado tensión política entre México y Estados Unidos después de que las autoridades estadounidenses cancelaran su visa.

El hijo del expresidente López Obrador ha sido objeto de cuestionamientos políticos por sus viajes y actividades, pero Ebrard sostuvo que su situación personal no tiene incidencia en las conversaciones comerciales.

De acuerdo con la posición expresada por el secretario, las negociaciones del T-MEC se concentran en asuntos económicos y comerciales, sin que estos casos particulares formen parte de la agenda.

México enfrenta la revisión del acuerdo comercial en un escenario internacional marcado por disputas arancelarias y cambios en las políticas comerciales de Estados Unidos.

El gobierno mexicano busca conservar el acceso preferencial de sus productos al mercado estadounidense y fortalecer las cadenas de suministro que vinculan a las tres economías de América del Norte.

En este contexto, Ebrard defendió la estrategia negociadora mexicana y descartó que los recientes escándalos políticos hayan debilitado al país.

Mientras continúan las conversaciones, el gobierno federal deberá enfrentar simultáneamente las presiones comerciales de Washington y los distintos asuntos políticos y de seguridad que han marcado la relación bilateral.

Por ahora, la Secretaría de Economía sostiene que los casos de Andy López Beltrán, Rocha Moya y el huachicol fiscal permanecen fuera de la mesa de negociación del T-MEC.