RÍO DE JANEIRO.– Brasil vive este domingo 25 de octubre de 2026 una de las jornadas electorales más determinantes de su historia reciente. Más de 150 millones de ciudadanos están llamados a las urnas electrónicas para definir, en una crucial segunda vuelta presidencial, el rumbo político de la principal economía de América Latina para las próximas décadas.
El actual mandatario izquierdista, Luiz Inácio Lula da Silva, busca la reelección en un escenario de extrema polarización frente al candidato ultraderechista y actual senador, Flávio Bolsonaro. Ambos contendientes llegan a este balotaje en una situación de empate técnico en las últimas encuestas, lo que convierte a cada sufragio en una pieza clave para inclinar la balanza.
La víspera de la votación estuvo marcada por demostraciones masivas de fuerza en las calles. El presidente Lula da Silva encabezó nutridas marchas en Río de Janeiro y en la Avenida Paulista de São Paulo, donde convocó a sus bases a buscar activamente el voto de los indecisos y a combatir el abstencionismo. Durante sus intervenciones, el líder de la izquierda enfatizó la defensa de la soberanía nacional frente a la influencia extranjera y catalogó la elección como una decisión histórica sobre el futuro democrático del país.
Por su parte, el senador Flávio Bolsonaro —hijo del expresidente Jair Bolsonaro— concentró sus esfuerzos de cierre en bastiones clave como la playa de Barra da Tijuca en Río de Janeiro y Belo Horizonte, en el estratégico estado de Minas Gerais. Acompañado de caravanas de motociclistas y simpatizantes vestidos con los colores verde y amarillo, Bolsonaro aseguró en sus canales oficiales que quedan pocas horas para cambiar el destino de la nación.
El proceso electoral ha estado inmerso en intensos debates internacionales y posicionamientos de diversas figuras públicas. Mientras activistas globales como Greta Thunberg y el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, expresaron su respaldo público a la continuidad del proyecto de Lula da Silva, un grupo de 54 obispos católicos locales emitió una carta abierta manifestando su preocupación ante los discursos de la candidatura opositora, calificándolos como una velada amenaza para la doctrina social y la estabilidad institucional del país.
Con los centros de votación operando formalmente en todo el territorio brasileño, la expectativa se centra ahora en el conteo rápido de las urnas electrónicas, cuyos resultados oficiales se esperan para las próximas horas en lo que ya se califica como una definición de pronóstico reservado.



































