Moderna y otros dos grupos lideran el desarrollo de inmunización contra la cepa Bundibugyo, para la cual aún no existe tratamiento aprobado

Ciudad de México; 6 de junio de 2026.- Ante el avance de un brote de ébola en África, organismos internacionales destinaron alrededor de 60 millones de dólares para acelerar el desarrollo de una vacuna contra la cepa Bundibugyo, una variante del virus para la cual actualmente no existe tratamiento ni inmunización aprobada.

La inversión será canalizada a través de la Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias (CEPI), que financiará proyectos encabezados por la farmacéutica Moderna, así como por equipos vinculados a la Universidad de Oxford y la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida (IAVI).

De acuerdo con reportes internacionales, el objetivo es acelerar las fases de investigación y ensayos clínicos, con la expectativa de que algunas de las vacunas puedan estar listas para pruebas en humanos en un plazo de dos a tres meses, dependiendo de las condiciones en las zonas afectadas.

El brote, concentrado principalmente en la República Democrática del Congo y con casos detectados en Uganda, ha encendido alertas sanitarias globales. Hasta el momento se contabilizan más de 280 casos confirmados y decenas de muertes, además de más de mil contagios sospechosos.

Especialistas han advertido que la cepa Bundibugyo representa un reto particular debido a la falta de vacunas previas específicas, a diferencia de otras variantes del virus del ébola que sí cuentan con inmunizaciones desarrolladas en años recientes.

En este contexto, Moderna trabaja en una vacuna basada en tecnología de ARN mensajero, similar a la utilizada durante la pandemia de COVID-19, mientras que otros desarrollos recurren a plataformas virales ya probadas en enfermedades similares.

No obstante, el avance de los ensayos podría enfrentar dificultades debido a la inestabilidad y problemas de seguridad en las regiones afectadas, lo que complica la implementación de pruebas clínicas y el seguimiento epidemiológico.

Autoridades sanitarias internacionales han subrayado que, aunque el desarrollo de vacunas avanza con rapidez, el proceso sigue siendo incierto y depende tanto de resultados científicos como de condiciones logísticas en campo.

El financiamiento busca no solo acelerar la investigación, sino también sentar las bases para una eventual producción y distribución global en caso de que las vacunas demuestren ser efectivas.