El partido guinda enfrenta tensiones internas y cuestionamientos en medio de su apuesta por ganar terreno en uno de los bastiones históricos del PRI
Ciudad de México; 6 de junio de 2026.- En un escenario marcado por reacomodos internos y señalamientos de presuntos vínculos con el crimen organizado, Morena intensifica su estrategia para disputar el control político de Coahuila, una entidad que durante casi 100 años ha permanecido bajo el dominio del Partido Revolucionario Institucional.
El proceso ocurre en paralelo a la salida de Andrés Manuel López Beltrán de responsabilidades dentro del partido, lo que ha generado interpretaciones sobre posibles ajustes en la estructura de poder de Morena rumbo a futuras contiendas electorales.
De acuerdo con análisis y reportes recientes, la disputa por Coahuila se ha convertido en una prioridad estratégica para Morena, no solo por el simbolismo político que representa arrebatarle al PRI uno de sus últimos bastiones, sino también por el impacto que tendría en el equilibrio de fuerzas a nivel nacional.
Sin embargo, el avance del partido en la entidad se da en medio de cuestionamientos relacionados con presuntos vínculos entre actores políticos locales y redes del crimen organizado, lo que ha encendido alertas sobre el riesgo de que la contienda electoral se vea influida por factores ajenos a la competencia democrática.
Especialistas señalan que este contexto podría complicar la narrativa de Morena como fuerza de cambio, al tiempo que obliga al partido a reforzar sus mecanismos internos de selección de candidatos y control político.
En contraste, el PRI apuesta por mantener su estructura territorial y capital político histórico en Coahuila, confiando en su experiencia electoral y redes locales para resistir el avance de Morena.
La contienda en esta entidad se perfila como una de las más relevantes en el mapa político nacional, no solo por su valor simbólico, sino por el contexto de tensiones internas y señalamientos que podrían influir en el rumbo del proceso.
Con este escenario, Morena busca consolidarse en un territorio que históricamente le ha sido adverso, mientras enfrenta el reto de sostener su narrativa de transformación en medio de cuestionamientos y ajustes internos.


































