Luis Donaldo Colosio Riojas comienza a figurar en la conversación política rumbo a 2027 por la posibilidad de competir por la gubernatura de Sonora bajo las siglas de Movimiento Ciudadano. Su eventual candidatura plantea una pregunta legítima: ¿qué proyecto tiene para el estado y qué experiencia puede presentar para convencer a los sonorenses de que está preparado para gobernarlo?
Su carrera política se ha desarrollado principalmente en Nuevo León, donde fue alcalde de Monterrey y posteriormente llegó al Senado por la vía de primera minoría. Ahora, su nombre aparece en las conversaciones sobre la sucesión en Sonora, una entidad con la que mantiene vínculos de origen, pero cuyos retos exigen mucho más que reconocimiento público.
No se trata de cuestionar su derecho a participar ni de negar sus raíces sonorenses. Se trata de exigir claridad. ¿Por qué buscar la gubernatura de Sonora y no continuar su trayectoria política en Nuevo León, donde construyó su experiencia de gobierno y representa a la entidad en el Senado? ¿Qué diagnóstico tiene sobre los problemas de Sonora y cuáles serían sus prioridades si decidiera competir?
El estado enfrenta desafíos propios: el acceso y la distribución del agua, la seguridad en sus municipios, el desarrollo industrial, la actividad minera, las necesidades del campo y las diferencias económicas entre sus regiones. Cualquier aspirante a gobernarlo tendría que explicar cómo piensa atenderlos, con qué recursos y mediante qué decisiones concretas.
El apellido Colosio tiene un peso histórico y político indiscutible, pero la memoria de Luis Donaldo Colosio Murrieta no puede convertirse en sustituto de una propuesta para el presente. El reconocimiento heredado puede atraer atención; la capacidad para gobernar debe demostrarse con experiencia, resultados y planteamientos verificables.
También hay una diferencia entre ocupar espacio en la conversación pública y construir una candidatura con sustancia. Las entrevistas, las declaraciones y las menciones en el debate electoral pueden generar titulares, pero no responden por sí solas a las preguntas que importan: qué propone, qué conoce del estado y cómo resolvería sus problemas.
Por eso, Movimiento Ciudadano tendría que explicar qué ofrece Colosio Riojas a Sonora más allá de su nombre y de la expectativa que despierta su posible candidatura. Y el propio senador tendría que poner sobre la mesa un proyecto que permita evaluar sus prioridades, su conocimiento del territorio y su capacidad para responder ante la ciudadanía.
La crítica no consiste en afirmar que alguien no puede aspirar a gobernar un estado distinto de aquel donde desarrolló su carrera. Consiste en señalar que una aspiración de esa magnitud requiere razones claras, arraigo demostrado mediante trabajo público y propuestas que puedan someterse al escrutinio ciudadano.
En política, la visibilidad no siempre equivale a respaldo, y el ruido no necesariamente anuncia que existe un proyecto sólido. Si Colosio Riojas quiere competir por Sonora, tendrá que demostrar que su interés va más allá de aparecer en la conversación rumbo a 2027.
Porque el apellido puede abrir la puerta, pero no gobierna un estado. Para eso se necesitan propuestas, conocimiento y resultados que los ciudadanos puedan evaluar.



































