El nombramiento del pato Merlín como embajador oficial de la Ciudad de México rumbo al Mundial 2026 sigue generando reacciones, luego de que el expresidente Felipe Calderón Hinojosa lanzara críticas hacia la FIFA por el uso de la imagen del popular animal sin un beneficio claro para sus dueños.
A través de redes sociales, el exmandatario consideró que la organización internacional de futbol debería otorgar regalías o algún tipo de apoyo económico a la familia que cuida al ave, al argumentar que su imagen está siendo utilizada ampliamente por medios de comunicación y en la promoción del evento.
“Deberían darle regalías o un buen apoyo económico”, expresó Calderón, al señalar que no es justo que, pese a la popularidad alcanzada por Merlín, sus cuidadores no reciban una compensación proporcional al impacto mediático generado.
El comentario reavivó el debate sobre los derechos y beneficios económicos derivados de fenómenos virales, especialmente cuando estos son aprovechados por grandes organizaciones internacionales en campañas de promoción.
Merlín, un pato de aproximadamente dos años, se volvió viral en redes sociales tras ser captado caminando por calles de la Ciudad de México con una camiseta de la Selección Mexicana, acompañando a su dueña Karla Gómez y a su hijo Christian durante su jornada de venta ambulante.
Su popularidad creció rápidamente hasta convertirse en una figura querida por la afición, al grado de ser considerado una mascota no oficial del Mundial. Incluso, su historia trascendió fronteras y fue retomada por medios internacionales, consolidándolo como un símbolo espontáneo del entusiasmo mexicano en la justa mundialista.
En este contexto, la FIFA decidió integrarlo como embajador de la sede capitalina, destacando su conexión con la cultura popular y el ambiente festivo que rodea al torneo.
Las declaraciones de Calderón colocan sobre la mesa un tema recurrente en la era digital: quién se beneficia cuando una figura viral genera valor económico y mediático a gran escala.
Hasta el momento, no se ha informado de manera oficial si existe algún acuerdo económico entre la FIFA y la familia de Merlín, lo que mantiene abierta la discusión sobre la protección de historias virales que nacen de contextos cotidianos y terminan formando parte de estrategias globales.
Mientras tanto, el pato Merlín continúa consolidándose como uno de los personajes más representativos del Mundial 2026 en México, en medio de una mezcla de simpatía, identidad cultural y polémica.


































