La misión Artemis II llegó a su fin este 10 de abril de 2026 con el exitoso regreso de la cápsula Orión, que amerizó en el océano Pacífico frente a la costa de California, tras completar un viaje de 10 días alrededor de la Luna.

El descenso marcó uno de los momentos más críticos de toda la misión. La nave ingresó a la atmósfera terrestre a velocidades superiores a los 38 mil kilómetros por hora, generando temperaturas extremas de hasta 2,700 grados Celsius debido a la fricción.

Durante esta fase, la cápsula quedó envuelta en plasma, lo que provocó un apagón temporal de comunicaciones de varios minutos, un procedimiento esperado por los ingenieros de la NASA.

Una vez superado el reingreso, la nave desplegó una serie de paracaídas que permitieron reducir la velocidad para un descenso controlado hasta el mar. Finalmente, la cápsula amerizó en una zona del Pacífico cercana a San Diego, donde equipos de rescate ya se encontraban desplegados para recuperar a la tripulación.

Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— fueron rescatados con éxito y trasladados para evaluaciones médicas, reportándose en buen estado de salud tras la misión.

Este viaje representa el primer vuelo tripulado en las cercanías de la Luna desde la histórica misión Apollo 17, y constituye un paso clave dentro del programa Artemis, que busca llevar nuevamente al ser humano a la superficie lunar en los próximos años.

Además de su relevancia histórica, la misión permitió probar sistemas fundamentales como el escudo térmico, soporte de vida y maniobras de navegación en el espacio profundo, elementos esenciales para futuras misiones hacia la Luna e incluso Marte.