La presencia de elementos de la policía capitalina en los alrededores de Palacio Nacional llamó la atención este martes 20 de octubre, mientras trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizan la denominada “Mañanera de resistencia”, una movilización para exponer sus inconformidades laborales y exigir respuestas a sus demandas.

El despliegue policial se registró en la calle de Moneda, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en el contexto de la concentración de empleados activos y jubilados del Seguro Social frente a la sede del Gobierno federal.

La movilización ocurre un día después de que la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunciara sobre las manifestaciones del personal del IMSS y expresara: “Adelante, libertad de expresión”. La mandataria sostuvo que su gobierno no se opone a que los trabajadores se manifiesten por sus inconformidades.

El contraste entre esa postura y la presencia policial alrededor del recinto presidencial abrió cuestionamientos sobre las condiciones en las que se desarrolla la protesta. Sin embargo, el despliegue de agentes, por sí mismo, no confirma que se haya impedido o reprimido la manifestación.

Entre las principales demandas de los trabajadores se encuentran un aumento salarial que responda a sus exigencias, mejores condiciones laborales, el abastecimiento de medicamentos e insumos en las unidades médicas y cambios en la representación sindical. También han expresado su inconformidad con la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.

Las movilizaciones forman parte de una serie de protestas que se han intensificado durante octubre. Los inconformes cuestionan la respuesta a sus peticiones y han anunciado nuevas acciones para mantener la presión sobre las autoridades y la representación sindical.

Sheinbaum señaló el lunes que se trabaja en una nueva propuesta salarial para el personal del IMSS, con participación de la Secretaría de Hacienda, mientras que descartó que la permanencia de Zoé Robledo al frente del instituto esté en duda. Sobre la exigencia de destituir al dirigente sindical Rafael Olivos, indicó que se trata de un asunto interno de la organización.

En este contexto, la protesta de este martes vuelve a colocar en el centro de la discusión el derecho de los trabajadores a expresar sus inconformidades y la respuesta de las autoridades ante sus movilizaciones.

La pregunta que queda sobre la mesa es cómo se garantiza en la práctica la libertad de expresión que la propia presidenta defendió un día antes, mientras los trabajadores buscan que sus demandas laborales y las carencias que denuncian sean atendidas.