El Congreso de Sinaloa designó a Yeraldine Bonilla Valverde como gobernadora interina del estado, tras la solicitud de licencia del mandatario Rubén Rocha Moya en medio de una crisis política derivada de acusaciones por presuntos vínculos con el narcotráfico.
La decisión fue tomada en sesión extraordinaria, donde los legisladores avalaron la separación temporal del cargo del gobernador y posteriormente nombraron a Bonilla —quien se desempeñaba como secretaria de Gobierno— para asumir el control del Ejecutivo estatal.
Con este nombramiento, Bonilla se convierte en la primera mujer en gobernar Sinaloa, aunque de manera interina, en un momento marcado por tensiones políticas y presión internacional.
El relevo ocurre luego de que Rocha Moya solicitara apartarse del cargo para enfrentar las investigaciones en su contra, tras ser señalado por autoridades de Estados Unidos por presunta colaboración con el Cártel de Sinaloa.
La nueva gobernadora interina era considerada una de las colaboradoras más cercanas al mandatario estatal y había ocupado cargos clave dentro de su administración, incluyendo la Secretaría de Gobierno.
De acuerdo con la legislación local, el secretario de Gobierno puede asumir el cargo en caso de ausencias temporales del titular del Ejecutivo, lo que facilitó su designación sin necesidad de un proceso prolongado.
El contexto en el que asume el cargo no es menor: la investigación abierta en Estados Unidos también involucra a otros funcionarios y ha generado tensiones entre ambos países, así como un impacto político significativo dentro de Morena.
Durante su toma de protesta, Bonilla reconoció que el estado atraviesa un momento complejo y se comprometió a dar continuidad institucional mientras se desarrollan las investigaciones.
El nombramiento abre una nueva etapa en Sinaloa, marcada por la incertidumbre política y el desarrollo de un caso que podría tener repercusiones tanto a nivel estatal como nacional.


































