El reciente ataque registrado en Teotihuacán reactivó la alerta sobre el llamado “efecto copycat”, un fenómeno que explica cómo ciertos actos violentos no son hechos aislados, sino imitaciones de crímenes anteriores que han tenido gran impacto mediático.

De acuerdo con las primeras investigaciones, el agresor habría mostrado referencias directas a la masacre de Columbine, ocurrida en 1999 en Estados Unidos, uno de los casos más emblemáticos de violencia escolar que ha sido replicado en distintos países durante más de dos décadas.

El “efecto copycat” describe la tendencia de algunos individuos a imitar ataques previos, inspirados por la notoriedad de los agresores o la difusión masiva de los hechos.

En el caso de Teotihuacán, autoridades y reportes iniciales apuntan a que el atacante tenía interés en este tipo de eventos, lo que refuerza la hipótesis de un acto influenciado por antecedentes internacionales.

Especialistas han advertido que este fenómeno suele estar ligado a factores como el consumo de contenido violento, problemas de salud mental y la búsqueda de notoriedad.

La masacre de Columbine marcó un punto de inflexión en la forma en que se analizan este tipo de ataques. Desde entonces, múltiples agresores han replicado elementos del caso, desde la planificación hasta la estética o los mensajes.

Este efecto ha sido documentado en tiroteos en distintos países, consolidando un patrón que preocupa a autoridades y expertos en seguridad.

El caso reciente en Teotihuacán pone en evidencia que este fenómeno no es exclusivo de otros países y que también puede manifestarse en México.

La rapidez con la que se difunden contenidos en redes sociales y plataformas digitales incrementa el riesgo de que estos hechos se repliquen, lo que plantea nuevos desafíos en materia de prevención.

El fenómeno del “copycat” no solo se vincula con la seguridad pública, sino también con la forma en que se comunica la violencia.

Expertos coinciden en que la cobertura mediática, el manejo de la información y la atención a la salud mental son factores clave para evitar que estos patrones se repitan.

El caso de Teotihuacán se suma así a una lista de eventos que obligan a replantear cómo se entienden y se previenen los ataques inspirados en tragedias pasadas.