La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza pausó los trabajos mientras su titular realiza una evaluación en el terreno; el proyecto ha generado oposición de ambientalistas, autoridades locales y legisladores de ambos partidos.
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó pausar temporalmente los trabajos de infraestructura fronteriza dentro del Parque Nacional Big Bend, en Texas, luego de las fuertes críticas por el posible impacto ambiental y cultural de las obras.
La decisión fue anunciada por Rodney Scott, comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), quien informó que la dependencia detendrá las actividades de construcción mientras realiza personalmente una evaluación del terreno y se reúne con autoridades locales, habitantes y otros sectores involucrados.
Los trabajos habían comenzado recientemente en una de las zonas más remotas y protegidas de Texas. Maquinaria pesada ingresó al parque para realizar labores relacionadas con caminos de patrullaje y otras instalaciones destinadas a reforzar la seguridad en la frontera con México.
El proyecto provocó preocupación entre organizaciones ambientalistas y habitantes de la región, quienes advirtieron que la construcción podría modificar un área considerada de gran valor natural.
También se han presentado cuestionamientos por posibles afectaciones a sitios arqueológicos y áreas de importancia cultural para comunidades indígenas. Una organización vinculada con la preservación del patrimonio de los Lipan Apache presentó una demanda federal para intentar detener las obras.
Aunque el proyecto forma parte de la estrategia de Trump para ampliar la infraestructura de seguridad en la frontera, la administración estadounidense ha reducido algunas de las características inicialmente contempladas.
En Big Bend, las obras previstas incluyen caminos para patrullaje, barreras para vehículos y sistemas de vigilancia, en lugar de un muro continuo de aproximadamente 30 pies de altura como el instalado en otras zonas de la frontera.
La infraestructura busca dificultar cruces no autorizados y permitir una mayor vigilancia de la zona fronteriza.
La oposición no se ha limitado a grupos ambientalistas o legisladores demócratas.
El senador republicano John Cornyn ha cuestionado la necesidad de construir infraestructura de este tipo en Big Bend debido a las características naturales del terreno, considerado particularmente accidentado y difícil de atravesar.
Otros funcionarios y habitantes de la región también han pedido al gobierno federal reconsiderar el proyecto y buscar alternativas que permitan reforzar la seguridad sin afectar un área protegida.
Pausa no significa cancelación
La decisión de detener temporalmente los trabajos no representa la cancelación definitiva del proyecto.
Rodney Scott indicó que la pausa permitirá realizar una evaluación directa de las condiciones del terreno y escuchar a autoridades y sectores locales antes de determinar cómo continuará la estrategia de seguridad fronteriza.
La CBP mantiene su intención de reforzar la vigilancia de la frontera, aunque ahora deberá evaluar si las obras previstas pueden realizarse sin provocar daños que comprometan la conservación del parque.
La decisión ocurre después de que las primeras labores de limpieza y preparación del terreno provocaran una creciente controversia y acciones legales.
Por ahora, el futuro de la infraestructura fronteriza dentro de Big Bend queda sujeto a la evaluación que realizará la CBP y a las decisiones que adopte posteriormente la administración de Trump.


































