El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, proclamó del 1 al 7 de noviembre como la “Semana Anticomunista”, mediante un documento firmado el martes 3 de noviembre y publicado por la Casa Blanca.
En la declaración, el mandatario llamó a los estadounidenses a defender lo que describió como el estilo de vida del país frente a cualquier amenaza relacionada con el comunismo y el socialismo.
Trump sostuvo que estas ideologías representan un riesgo para las libertades individuales, las oportunidades económicas y la expresión política, al considerar que colocan a las personas bajo el control del Estado.
“Bajo mi liderazgo, Estados Unidos nunca será víctima de estas ideologías perversas y nunca se convertirá en un país comunista”, expresó en la proclamación.
El documento también plantea recordar a las víctimas de gobiernos socialistas y comunistas, así como las libertades que, de acuerdo con el presidente, les fueron arrebatadas.
La declaración establece que durante esta semana se honrará a quienes sufrieron bajo esos sistemas políticos y se renovará el compromiso de proteger los principios constitucionales y las libertades estadounidenses.
La proclamación fue firmada el mismo día de las elecciones intermedias de Estados Unidos, en las que se renovaron escaños del Congreso y se disputaron distintos cargos estatales. El mensaje coincide con el discurso político de Trump contra las propuestas socialistas y comunistas, que ha utilizado para cuestionar a sectores de la oposición demócrata.



































