El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que buscará suspender temporalmente el impuesto federal a la gasolina como medida para enfrentar el fuerte incremento en los precios del combustible provocado por la crisis energética derivada del conflicto con Irán.

Durante declaraciones a medios estadounidenses, Trump aseguró que la intención es retirar por un periodo determinado el impuesto federal aplicado a cada galón de gasolina y diésel para aliviar el impacto económico sobre millones de automovilistas y familias estadounidenses.

Actualmente, el impuesto federal representa 18.4 centavos de dólar por galón de gasolina y 24.4 centavos para el diésel, recursos que normalmente son destinados al financiamiento de carreteras e infraestructura vial en Estados Unidos.

La decisión ocurre en medio de una escalada en los precios del combustible tras el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas petroleras más importantes del mundo. De acuerdo con reportes recientes, el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos ya supera los 4.50 dólares por galón.

Trump señaló que la suspensión sería temporal y que el impuesto volvería a aplicarse cuando el mercado energético se estabilice. Sin embargo, especialistas y medios estadounidenses recordaron que el presidente no puede eliminar unilateralmente dicho impuesto, ya que la medida requiere aprobación del Congreso.

Tras el anuncio, legisladores republicanos comenzaron a impulsar iniciativas para respaldar la propuesta. El senador Josh Hawley presentó un proyecto que contempla suspender durante 90 días el impuesto federal tanto a la gasolina como al diésel, con posibilidad de extender la medida si continúan las presiones económicas.

Aunque algunos sectores consideran que la medida podría dar alivio inmediato a consumidores, expertos advierten que el impacto real en los precios sería limitado y que también existiría un fuerte costo para el fondo federal de infraestructura carretera.

El anuncio se da además en un contexto político clave para Trump, quien enfrenta presión interna por el aumento en los costos energéticos y el impacto económico que esto podría tener rumbo a futuras elecciones en Estados Unidos.