El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a defender la construcción del muro fronterizo con México y aseguró que el país vecino terminó pagando su costo “muchas veces”, aunque no mediante una transferencia directa, sino a través de los aranceles que Washington impuso a productos mexicanos.

Durante un mitin de campaña celebrado el sábado 17 de octubre en Highland Heights, Kentucky, Trump sostuvo que los gravámenes comerciales permitieron recaudar mucho más dinero que el necesario para construir la barrera fronteriza. Con esa explicación, retomó una de las promesas más conocidas de su primera campaña presidencial: que México asumiría el costo del muro.

“México sí pagó por ese muro”, afirmó el mandatario, quien también arremetió contra periodistas que han cuestionado quién financió realmente la infraestructura. Trump insistió en que los ingresos obtenidos mediante los aranceles superaron ampliamente el costo de la obra, pero no presentó durante sus declaraciones un desglose que demostrara cuánto se recaudó específicamente para ese propósito.

La afirmación plantea una diferencia importante entre el financiamiento directo de una obra pública y los ingresos generales que un gobierno obtiene mediante impuestos al comercio. Los aranceles son gravámenes cobrados a las importaciones; aunque pueden generar ingresos para el Gobierno estadounidense, eso no significa por sí mismo que el Gobierno mexicano haya pagado directamente la construcción del muro ni que los recursos recaudados se hayan destinado de manera específica a financiarlo.

El argumento de Trump también reavivó el debate sobre la extensión de la barrera construida durante sus administraciones. El presidente afirmó que se han levantado más de 3 mil 200 kilómetros de muro fronterizo. Sin embargo, esa cifra requiere contexto: los registros oficiales estadounidenses sobre las obras realizadas durante su primer mandato contabilizaban tramos nuevos, además de reemplazos y reforzamientos de barreras que ya existían.

La construcción del muro fue uno de los ejes centrales de la política migratoria de Trump durante su primera presidencia y volvió a ocupar un lugar destacado en su discurso político. La barrera fue presentada como una herramienta para reforzar el control fronterizo, frenar cruces irregulares y combatir el tráfico de drogas, aunque su alcance y efectividad han sido objeto de discusión.

En el actual escenario político estadounidense, Trump ha retomado el tema durante su gira de campaña previa a las elecciones legislativas del 3 de noviembre. Además de defender los aranceles, el mandatario destacó su política de deportaciones y afirmó que durante su actual administración no han ingresado inmigrantes por la frontera, una declaración que requiere contrastarse con los registros oficiales de cruces y detenciones.

La discusión sobre quién pagó el muro continúa siendo, en buena medida, una disputa sobre cómo se interpreta el efecto económico de los aranceles. Trump sostiene que los costos impuestos a México permitieron cubrir la obra; sin embargo, para demostrar que el país pagó el muro sería necesario distinguir entre la recaudación general por gravámenes, quién soporta económicamente esos costos y el gasto efectivamente destinado a la infraestructura fronteriza.

Así, el mandatario volvió a reivindicar una promesa política histórica, pero su afirmación de que México pagó varias veces el costo del muro no estuvo acompañada de cifras que permitan verificar esa conclusión de manera directa.