El Tren Maya continúa operando con números rojos. Durante el segundo trimestre de 2026, el sistema ferroviario obtuvo ingresos por alrededor de 117 millones de pesos, mientras que sus costos de operación alcanzaron 985 millones de pesos.
La diferencia representa una pérdida operativa de aproximadamente 868 millones de pesos y significa que por cada peso que el proyecto logró recaudar mediante la prestación de sus servicios, tuvo que desembolsar cerca de ocho pesos para mantener su funcionamiento.
Los resultados corresponden al periodo de abril a junio de este año y muestran que el incremento de actividad turística asociado con la temporada vacacional y el Mundial de Futbol de 2026 no fue suficiente para cerrar la brecha entre los ingresos y los gastos del ferrocarril.
De acuerdo con los datos financieros reportados, los 117 millones de pesos obtenidos por servicios contrastaron con los 985 millones destinados a la operación, una diferencia que mantiene al proyecto dependiente de recursos públicos.
Subsidios para mantener la operación
La situación financiera del Tren Maya también se refleja en los recursos que el gobierno federal ha tenido que transferir para sostener su funcionamiento.
Durante el segundo trimestre de 2026 se canalizaron alrededor de 417 millones de pesos provenientes del presupuesto público. Sin embargo, esta cantidad tampoco fue suficiente para compensar el costo total de operación registrado durante el periodo.
Los números mantienen una tendencia que ya se había observado en los primeros meses del año. En el primer trimestre, el Tren Maya también registró pérdidas millonarias y requirió apoyos públicos para continuar con sus actividades.
Para 2026, el Presupuesto de Egresos de la Federación contempla cerca de 30 mil millones de pesos para el proyecto de infraestructura ferroviaria asociado al Tren Maya, de acuerdo con el documento presupuestario federal.
El negocio de pasajeros todavía no alcanza para sostenerlo
Uno de los principales retos financieros del proyecto es que la operación de pasajeros todavía no genera los recursos suficientes para cubrir sus costos.
La propia estrategia gubernamental contempla que la viabilidad financiera del sistema dependa también del desarrollo de su componente de carga. Mientras ese negocio no alcance una operación significativa, el Tren Maya continuará necesitando recursos presupuestarios para cubrir parte de sus gastos.
En el segundo trimestre, incluso un periodo que incluyó el inicio de las vacaciones de verano y la celebración del Mundial de Futbol, los ingresos se mantuvieron muy por debajo de los costos operativos.
Junio fue particularmente desfavorable: los ingresos por pasajeros fueron los más bajos del trimestre, mientras que los gastos de operación alcanzaron su nivel más alto dentro de ese periodo.
Con estos resultados, el Tren Maya acumula varios trimestres sin alcanzar un resultado financiero positivo, por lo que su operación continúa dependiendo en buena medida de transferencias del erario.
El proyecto, una de las principales obras ferroviarias impulsadas durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y actualmente administrado por el Ejército, enfrenta así el desafío de incrementar significativamente sus ingresos y reducir la brecha entre lo que recauda y lo que cuesta mantenerlo en funcionamiento.


































