Dulce María tenía 35 años, estaba por casarse en diciembre y había elegido a través de redes sociales el lugar donde se realizaría una liposucción. El procedimiento terminó en tragedia y ahora la Fiscalía de la Ciudad de México investiga las circunstancias de su muerte.
De acuerdo con el relato de su hijo, Didier González, Dulce María conoció Pink Glow Clinic a través de internet y las reseñas que encontró en redes sociales influyeron en su decisión de someterse al procedimiento.
La primera consulta habría ocurrido el 27 de agosto, en un establecimiento ubicado dentro de un edificio en la zona de Patriotismo, donde también operaban otros negocios.
Según el testimonio de la familia, Dulce María habría pagado 80 mil pesos por el procedimiento completo. Antes de la cirugía incluso habría participado en una prueba en la que utilizaron cánulas y, aparentemente, no se presentaron complicaciones.
Sin embargo, la mujer habría expresado una preocupación antes de la intervención: señaló que no le habían informado sobre la disponibilidad de un banco de sangre, un aspecto que posteriormente cobró relevancia ante lo ocurrido.
El 11 de septiembre, Dulce María acudió a otro inmueble, ubicado en la colonia Del Valle, acompañada de su prometido. Según el relato familiar, llegó alrededor de la 1:00 de la tarde, después de haber permanecido aproximadamente 18 horas en ayuno.
El procedimiento comenzó y cerca de las 3:30 de la tarde, su hijo recibió una llamada para acudir de manera urgente debido a que algo no estaba bien.
El lugar donde se realizó la intervención tenía apariencia de una casa y, según el testimonio de la familia, no contaba con un letrero visible en el exterior. En el interior había una puerta con el nombre “Médica LUV”.
Posteriormente habría ingresado un médico que, de acuerdo con lo relatado por Didier, no pertenecía a Pink Glow y habría informado que Dulce María había sufrido una pérdida importante de sangre y posteriormente un paro.
La mujer murió dentro del establecimiento.
Su cuerpo permaneció varias horas en el inmueble y alrededor de las 7:00 de la noche fue retirado por personal del Servicio Médico Forense.
Tras los hechos, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México colocó sellos en el establecimiento. En ellos se podía leer la referencia a una investigación por “homicidio culposo y otras causas”.
Hasta el momento de los reportes sobre el caso, no había personas detenidas y tampoco se había informado públicamente quién realizó directamente el procedimiento.
La familia busca que se esclarezca qué ocurrió durante la intervención, quiénes participaron y si el establecimiento y el personal involucrado contaban con las condiciones y autorizaciones necesarias para realizar una cirugía de este tipo.
Para Didier, la pérdida representa el final abrupto de los planes que su madre tenía para los próximos meses. La recuerda como una mujer fuerte y como “la mejor persona” que ha conocido.
Dulce María preparaba su boda para diciembre. Ese proyecto quedó truncado después de una cirugía estética que, según los testimonios familiares, terminó en una emergencia médica y posteriormente en su muerte.
El caso permanece bajo investigación y serán las autoridades las que determinen las causas precisas del fallecimiento y las posibles responsabilidades.
La tragedia también vuelve a poner sobre la mesa los riesgos de realizar procedimientos quirúrgicos en establecimientos cuya infraestructura, permisos, personal médico y capacidad para responder ante una emergencia deben ser verificados antes de una intervención.


































