Los dos hombres detenidos por su probable participación en el asesinato del músico Jonathan Meléndez, tecladista de Camilo Séptimo, y tres integrantes de su entorno familiar fueron trasladados este viernes al Centro de Reinserción Social de Barrientos, en Tlalnepantla, Estado de México.
Se trata de Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, quienes permanecían bajo custodia de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México mientras se definía su situación jurídica.
De acuerdo con la información disponible, ambos fueron trasladados desde las instalaciones de la Fiscalía en Toluca hasta el penal de Barrientos, donde quedaron a disposición de la autoridad judicial.
La audiencia para determinar su situación jurídica está prevista para este viernes 4 de septiembre, por lo que será el juez de Control quien determine si existen elementos suficientes para vincularlos a proceso.
Jonathan Meléndez, de 38 años, integrante de la banda Camilo Séptimo, fue asesinado el pasado 1 de septiembre en un inmueble ubicado en Atizapán de Zaragoza.
En el mismo lugar fueron localizadas otras tres víctimas: la esposa del músico, su hija de tres años y una trabajadora del hogar.
Las autoridades iniciaron las investigaciones tras el reporte de los hechos y, al día siguiente, concretaron la detención de Diego Sebastián “N” y Gerardo “N”, señalados como probables responsables.
Las indagatorias establecen que uno de los detenidos tenía relación con el músico, mientras que el segundo habría tenido participación como su acompañante o conductor. La Fiscalía continúa reuniendo elementos para esclarecer la forma en que ocurrieron los hechos y determinar las responsabilidades correspondientes.
El caso permanece bajo investigación y será la autoridad judicial la que determine la situación jurídica de los detenidos conforme avance el proceso.
El asesinato de Jonathan Meléndez y sus familiares generó reacciones entre seguidores de Camilo Séptimo y dentro de la comunidad musical mexicana.
La banda había mantenido actividades y presentaciones programadas, mientras que familiares y amigos de las víctimas comenzaron los actos funerarios tras la entrega de los cuerpos por parte de la Fiscalía.
Con el traslado de los dos detenidos a Barrientos, el caso entra ahora en una etapa judicial, en la que se deberán presentar ante el juez los datos de prueba que sustenten las acusaciones y determinar si procede su vinculación a proceso.


































