El Ejército de Estados Unidos habría derribado aproximadamente 100 drones presuntamente vinculados con organizaciones criminales durante agosto en la frontera sur del país, de acuerdo con información proporcionada por un alto funcionario del Departamento de Defensa estadounidense.

La cifra representa la primera ocasión en que el Pentágono da a conocer públicamente la frecuencia con la que sus fuerzas han utilizado tecnología especializada para enfrentar aeronaves no tripuladas asociadas con actividades de grupos criminales en la frontera con México.

Las acciones estuvieron a cargo de la Fuerza de Tarea Conjunta Frontera Sur, que empleó distintos sistemas antidrones para detectar e inhabilitar las aeronaves. Entre las tecnologías utilizadas se encuentran sistemas de energía dirigida, incluidos equipos láser.

De acuerdo con la información difundida, las operaciones fueron planeadas y coordinadas con autoridades militares y fronterizas mexicanas, con el objetivo de evitar interferencias y mantener la seguridad a ambos lados de la frontera.

El despliegue forma parte de una estrategia estadounidense para reforzar la vigilancia de su frontera sur mediante diferentes tecnologías y personal especializado.

Las autoridades estadounidenses sostienen que los drones vinculados con grupos criminales son utilizados para actividades de vigilancia relacionadas con el tráfico ilícito de personas y drogas, por lo que han incrementado las medidas para detectarlos antes de que puedan representar un riesgo para sus operaciones fronterizas.

El Ejército estadounidense ha señalado que no depende de un único sistema para enfrentar estas aeronaves, sino que combina distintas herramientas de detección y respuesta.

La revelación sobre los aproximadamente 100 drones derribados durante agosto ocurre pocos días después de que Estados Unidos informara sobre la utilización de un sistema láser para inhabilitar tres drones en el Valle del Río Grande, Texas.

En ese caso, la Secretaría de la Defensa Nacional informó que las aeronaves fueron derribadas en territorio estadounidense y que las acciones formaron parte de las denominadas operaciones concurrentes o espejo, realizadas de manera simultánea por las fuerzas de ambos países dentro de sus respectivos territorios.

La información sobre los operativos se da en un contexto de mayor cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad fronteriza.

De acuerdo con la versión difundida por autoridades estadounidenses, cada operación contra drones fue coordinada con las fuerzas militares y autoridades fronterizas mexicanas para reducir el riesgo de incidentes entre ambos países.

Hasta ahora, la cifra de aproximadamente 100 aeronaves corresponde a la información proporcionada por un funcionario estadounidense y difundida por medios de ese país. No se ha dado a conocer públicamente un desglose detallado de cada operación, ubicación exacta o características de las aeronaves intervenidas.

El uso creciente de drones por parte de organizaciones criminales se ha convertido en uno de los temas de atención dentro de las estrategias de seguridad fronteriza de ambos países.