El tifón Champi provocó fuertes afectaciones en Taiwán este viernes 23 de octubre, con la suspensión de actividades en amplias zonas de la isla, cientos de vuelos cancelados y evacuaciones preventivas, mientras las autoridades japonesas reforzaron las alertas por vientos intensos, oleaje y riesgo de inundaciones en las islas del suroeste del país.
Aunque el fenómeno perdió fuerza después de alcanzar la categoría de supertifón, continuó generando lluvias torrenciales y rachas de viento de hasta 191 kilómetros por hora cerca de su centro. Los pronósticos advirtieron que sus efectos podían prolongarse durante varias horas, especialmente en el norte y noreste de Taiwán, donde existía riesgo de inundaciones y deslaves.
Las afectaciones al transporte fueron considerables. Hasta la mañana del viernes se habían cancelado 977 vuelos nacionales e internacionales en Taiwán, además de suspenderse 96 servicios de ferry en distintas rutas. Las operaciones aéreas también sufrieron modificaciones ante las condiciones meteorológicas, por lo que las autoridades recomendaron a los pasajeros verificar el estado de sus vuelos.
El impacto del tifón también obligó a suspender clases y actividades laborales en gran parte de la isla. En zonas vulnerables, particularmente regiones montañosas, fueron evacuadas más de 2 mil 600 personas como medida preventiva. Además, se reportó al menos una persona fallecida y más de 160 lesionadas, mientras los equipos de emergencia permanecían atentos ante posibles inundaciones, caída de objetos y daños en infraestructura.
Los vientos y las lluvias también provocaron interrupciones en el suministro eléctrico. En el momento más crítico, más de 77 mil viviendas quedaron sin electricidad, aunque gran parte del servicio fue restablecido posteriormente.
En Japón, la atención se concentró en las islas Sakishima, en la prefectura de Okinawa, incluida Ishigaki, debido al avance del sistema meteorológico. Las autoridades emitieron advertencias por vientos violentos, oleaje elevado, lluvias intensas y riesgo de marejada ciclónica. Los pronósticos contemplaban olas de hasta 11 metros en las zonas más expuestas y acumulaciones importantes de lluvia durante el periodo de mayor impacto.
El fenómeno también ocasionó cancelaciones de vuelos y afectaciones en el servicio eléctrico en Ishigaki. Las autoridades pidieron a la población mantenerse alejada de las costas y evitar desplazamientos innecesarios mientras persistieran las condiciones peligrosas.
De acuerdo con las previsiones meteorológicas, Champi se desplazaría cerca del noreste de Taiwán antes de continuar hacia el mar de China Oriental y avanzar en dirección a Japón. Aunque su intensidad disminuyó, su amplio radio de influencia mantuvo el riesgo de lluvias, vientos y oleaje peligroso en distintas zonas del Pacífico occidental.
Las autoridades de ambos territorios mantuvieron las medidas preventivas y exhortaron a la población a seguir los avisos oficiales ante posibles cambios en la trayectoria del sistema y la persistencia de condiciones adversas.



































