El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, lanzó un fuerte mensaje contra Morena luego de que el Instituto Nacional Electoral (INE) le ordenara retirar publicaciones en las que calificaba al partido oficialista como “narcopartido”, intensificando así la confrontación política entre ambas fuerzas.

La resolución del INE, aprobada por la Comisión de Quejas y Denuncias, obliga tanto a Moreno como al PRI a eliminar contenidos en redes sociales donde se vincula a Morena con expresiones relacionadas con el crimen organizado, al considerar que podrían constituir propaganda calumniosa.

En respuesta, el también senador afirmó que no se quedará callado ante lo que considera un intento de censura. A través de mensajes públicos, aseguró que continuará denunciando lo que, a su juicio, ocurre en el país, incluso si ello implica consecuencias personales. “Si esta lucha nos cuesta la vida, asumo mi destino”, expresó en su posicionamiento político.

Moreno acusó que la decisión del órgano electoral busca limitar la libertad de expresión de la oposición, al impedir el uso de calificativos con los que ha criticado al partido en el poder. En ese sentido, reiteró que mantendrá su postura y discurso frente a Morena.

El conflicto surge en un contexto de creciente polarización política, donde las redes sociales se han convertido en un espacio clave de confrontación entre partidos. La intervención del INE en este caso responde a una queja presentada por Morena, que argumentó que dichas expresiones podrían afectar la equidad en la contienda política.

Especialistas señalan que este tipo de resoluciones forman parte del papel del INE como árbitro electoral, encargado de regular la propaganda política y evitar mensajes que puedan considerarse calumniosos o engañosos.

Por su parte, el PRI ha insistido en que la medida representa una restricción indebida al debate público, mientras que Morena ha defendido la intervención del instituto como necesaria para mantener condiciones justas en la comunicación política.

El episodio refleja el nivel de tensión entre oficialismo y oposición rumbo a futuros procesos electorales, donde el discurso político y su regulación continúan siendo un punto de disputa central.