La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, tiene un componente político, aunque aclaró que la decisión no constituye un asunto de Estado entre México y Estados Unidos.

Durante su conferencia matutina de este martes, la mandataria explicó que el retiro de una visa corresponde a una decisión de las autoridades estadounidenses respecto a la persona a la que se le otorgó el documento. Sin embargo, al referirse al contexto en el que ocurrió la cancelación, reconoció el carácter político de la medida.

El caso también abrió un debate dentro de Morena y entre sus integrantes, quienes han cuestionado la decisión de Washington y han intentado colocarla en el terreno de la soberanía nacional, al considerar que una determinación del gobierno estadounidense sobre un ciudadano mexicano no debería utilizarse para intervenir o influir en asuntos de la política interna del país.

Esta postura ha elevado el tono de la discusión, al plantearse si la cancelación de visas a personajes vinculados con la política mexicana debe interpretarse únicamente como una facultad migratoria de Estados Unidos o si puede convertirse en una herramienta de presión política sobre México.

Sheinbaum, por su parte, ha establecido una diferencia entre ambos aspectos. Aunque considera que el retiro de la visa puede tener una motivación política, sostiene que eso no significa que el Gobierno de México deba convertir el caso en un conflicto de Estado ni emprender una investigación contra la persona afectada.

En el caso específico de López Beltrán, la presidenta negó que la revocación de su visa sea motivo suficiente para iniciar una investigación en México. También rechazó que el hijo del expresidente se encuentre bajo una indagatoria de la Fiscalía General de la República (FGR) relacionada con el llamado huachicol fiscal.

La mandataria sostuvo que cualquier acusación de carácter penal debe estar respaldada por pruebas y seguir los procedimientos legales correspondientes, por lo que una decisión migratoria tomada por otro país no puede considerarse, por sí misma, evidencia de un delito.

La polémica comenzó luego de que López Beltrán informara que Estados Unidos le había retirado la visa. Posteriormente, dirigió una carta al presidente Donald Trump en la que cuestionó la decisión y señaló al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau.

Hasta ahora, las autoridades estadounidenses no han hecho públicas las razones específicas de la cancelación. Los registros relacionados con visas son confidenciales y Washington no suele revelar información sobre casos individuales.

El episodio se suma a otras cancelaciones o restricciones de visas que han involucrado a políticos y funcionarios mexicanos y ocurre en un momento en que la relación entre México y Estados Unidos mantiene abiertos diversos temas de tensión.

Así, mientras sectores de Morena buscan presentar el caso como un asunto relacionado con la soberanía de México, Sheinbaum sostiene que la decisión estadounidense puede tener una dimensión política, pero insiste en que no debe convertirse en un asunto de Estado ni en una razón para iniciar una investigación en territorio mexicano.