La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo una reunión en Palacio Nacional con el secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos, Markwayne Mullin, en un encuentro donde ambos gobiernos acordaron mantener la colaboración bilateral en temas de seguridad, migración y frontera, pese al clima de tensión que atraviesa actualmente la relación entre ambos países.

De acuerdo con información difundida por el gobierno federal y medios nacionales, durante la reunión se reiteró el compromiso de mantener la coordinación entre México y Estados Unidos “en un marco de respeto” a la soberanía de ambas naciones.

El encuentro ocurre en un momento especialmente delicado para la relación bilateral, marcado por presiones de Washington en temas de narcotráfico, migración y recientes acusaciones judiciales en Estados Unidos contra funcionarios mexicanos presuntamente ligados al crimen organizado.

En la reunión también participaron el embajador estadounidense en México, Ronald Johnson; la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez; y funcionarios del gabinete de seguridad mexicano, en lo que analistas consideran un intento de ambos gobiernos por evitar un mayor desgaste diplomático.

Aunque públicamente el discurso oficial se centró en la cooperación y el respeto mutuo, la visita de Mullin ocurre tras semanas de fricciones entre ambos países, incluyendo cuestionamientos sobre operaciones de agencias estadounidenses en territorio mexicano y señalamientos políticos relacionados con seguridad y narcotráfico.

La Secretaría de Relaciones Exteriores informó que durante el encuentro se revisaron avances del Programa de Cooperación de Seguridad Fronteriza y Aplicación de la Ley, mecanismo bilateral que busca fortalecer la coordinación entre autoridades de ambos países en combate al crimen organizado y control migratorio.

La reunión también es vista como una señal de contención política entre la administración de Sheinbaum y el gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump, luego de semanas de tensión pública y presiones diplomáticas que han colocado la relación bilateral bajo fuerte atención internacional.