La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que México mantendrá una relación de coordinación y cooperación con Estados Unidos, pero sin aceptar subordinación ni injerencias, luego de sostener una reunión en Palacio Nacional con Markwayne Mullin, secretario del Departamento de Seguridad Interior del gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump.

Durante su posicionamiento, la mandataria mexicana subrayó que la relación bilateral debe mantenerse bajo principios de respeto mutuo y soberanía nacional, especialmente en temas sensibles como seguridad, narcotráfico, migración y cooperación fronteriza.

“Nos coordinamos, colaboramos, pero no nos subordinamos”, reiteró Sheinbaum, retomando una frase que se ha convertido en uno de los principales mensajes del actual gobierno frente a las crecientes presiones políticas y diplomáticas provenientes de Washington.

La reunión con Mullin se llevó a cabo en medio de semanas de tensión entre ambos países, particularmente después de las acusaciones realizadas por autoridades estadounidenses contra funcionarios y exfuncionarios mexicanos presuntamente ligados al crimen organizado.

Además, el gobierno de Donald Trump ha incrementado la presión sobre México en temas de combate al narcotráfico, control migratorio y vigilancia fronteriza, situación que ha generado fricciones diplomáticas y cuestionamientos sobre la soberanía nacional.

Pese al contexto tenso, Sheinbaum sostuvo que la colaboración entre ambos países continuará, aunque insistió en que México no permitirá imposiciones externas ni acciones unilaterales que vulneren decisiones internas del país.

La visita del funcionario estadounidense fue interpretada por analistas como un intento de mantener abiertos los canales de diálogo entre ambas administraciones, luego del endurecimiento del discurso político entre Washington y el gobierno mexicano durante las últimas semanas.

Mientras tanto, la relación bilateral sigue atravesando uno de sus momentos más delicados en años, marcada por presiones internacionales, investigaciones judiciales y diferencias políticas sobre la estrategia de seguridad regional.