La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó que Morena haya “colonizado” al Instituto Nacional Electoral (INE) y defendió la trayectoria de los trabajadores del organismo, al señalar que una parte mayoritaria pertenece al Servicio Profesional Electoral y ha permanecido en la institución desde administraciones anteriores.

Durante su conferencia matutina de este martes 27 de octubre, la mandataria respondió a los señalamientos sobre una supuesta influencia del partido oficialista en la estructura del árbitro electoral, en medio de la controversia por la salida de Guadalupe Taddei Zavala de la presidencia del instituto.

Sheinbaum sostuvo que la composición laboral del INE no puede atribuirse exclusivamente a Morena, pues el personal de carrera ha desarrollado sus funciones durante distintos periodos y bajo diferentes presidencias del organismo, incluida la etapa encabezada por Lorenzo Córdova.

La presidenta cuestionó así las afirmaciones que apuntan a una presunta apropiación partidista de la institución y defendió la permanencia de los trabajadores que forman parte del servicio profesional, cuya función es dar continuidad técnica y operativa a las tareas electorales.

El Servicio Profesional Electoral Nacional está integrado por personal especializado en actividades relacionadas con la organización de elecciones, la capacitación, la fiscalización y otros procedimientos que forman parte de las atribuciones de las autoridades electorales. Su permanencia busca garantizar conocimientos técnicos y continuidad institucional más allá de los cambios en la conducción del organismo.

El debate por la independencia del árbitro electoral

Las declaraciones se producen en un momento de tensión política alrededor del INE, después de la renuncia de Guadalupe Taddei y de los cuestionamientos de la oposición sobre la independencia del instituto y la posibilidad de que lleguen a su presidencia perfiles cercanos a Morena.

Dirigentes opositores han advertido sobre el riesgo de que el organismo pierda autonomía frente al partido gobernante. Desde el Ejecutivo federal, Sheinbaum ha rechazado esas interpretaciones y ha defendido que la designación de la próxima persona titular debe seguir los procedimientos establecidos en la legislación.

La controversia también coincide con los señalamientos sobre posibles irregularidades en contratos del instituto durante la gestión de Taddei. La presidenta ha insistido en que esos hechos deben investigarse y que las auditorías deben revisar el manejo de recursos públicos, sin limitarse a una sola administración.

La discusión sobre la estructura laboral del INE es distinta de las investigaciones administrativas relacionadas con contratos. La pertenencia de los trabajadores al servicio profesional no demuestra por sí misma independencia o subordinación política; para evaluar posibles conflictos de interés o irregularidades se requieren elementos concretos y procedimientos de revisión.

El organismo electoral mantiene responsabilidades centrales de cara a los comicios de 2027, por lo que la definición de su nueva presidencia y la continuidad de sus áreas técnicas forman parte de la atención pública y política.

Sheinbaum insistió en que la presencia de trabajadores con trayectoria en distintas administraciones contradice la idea de que toda la estructura del instituto responde a Morena. La discusión, sin embargo, seguirá vinculada con las garantías de autonomía, transparencia y rendición de cuentas que deben regir al árbitro electoral.