Ciudad de México.— La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, celebró el acuerdo alcanzado con empresarios gasolineros para reducir de manera gradual el precio del diésel hasta un máximo de 27 pesos por litro a partir de la próxima semana, como parte de una estrategia para contener la inflación y apoyar la economía de las familias mexicanas.
Durante su conferencia matutina, la mandataria destacó que este pacto representa “un gran acuerdo” en beneficio del país, al permitir estabilizar uno de los combustibles más utilizados por el sector transporte y la logística nacional. Explicó que hace apenas tres semanas el diésel rondaba los 30 pesos por litro, pero gracias a incentivos fiscales aplicados por la Secretaría de Hacienda, el precio bajó a un promedio de 28.5 pesos. Ahora, con el respaldo del sector gasolinero, bancos y empresas emisoras de vales, se busca consolidar el precio de 27 pesos.
“Logramos un acuerdo muy importante para todo el país; participa Pemex, la Secretaría de Energía, la Secretaría de Hacienda y el ramo gasolinero”, señaló Sheinbaum, al subrayar que se trata de un esfuerzo conjunto para evitar mayores presiones inflacionarias.
La presidenta explicó que, de no haberse tomado estas medidas, el diésel podría haber superado los 35 pesos por litro debido al aumento internacional en los precios del petróleo, derivado de los conflictos en Medio Oriente y el cierre del Estrecho de Ormuz. Por ello, insistió en que el acuerdo es temporal y voluntario, mientras persistan estas condiciones internacionales.
Además, destacó la reducción de comisiones bancarias por pagos con tarjeta y vales de combustible en estaciones de servicio, lo que también contribuirá a disminuir costos operativos y beneficiar directamente al consumidor final.
Sheinbaum afirmó que este modelo de colaboración podría replicarse en otros sectores económicos, como alimentos básicos, transporte y cadenas de distribución, al señalar que “si nos mantenemos unidos, todos podemos lograr este tipo de acuerdos también en otros sectores”.
Con esta medida, el Gobierno federal busca dar certeza al sector transportista, reducir costos logísticos y proteger el poder adquisitivo de la población frente a la volatilidad energética global.


































