Ciudad de México — El Senado de la República aprobó el llamado Plan B de la reforma electoral, impulsado por el gobierno federal, con lo que el dictamen avanza en su proceso legislativo y será enviado a la Cámara de Diputados para su análisis y eventual ratificación.
La propuesta fue avalada en medio de un intenso debate entre las distintas fuerzas políticas, y aunque logró los votos necesarios para su aprobación, no incluyó modificaciones relacionadas con la revocación de mandato, uno de los puntos que generó desacuerdos durante la discusión.
El Plan B busca realizar ajustes al sistema electoral mexicano mediante cambios en leyes secundarias, con el objetivo de reducir costos operativos y modificar la estructura del aparato electoral, sin reformar directamente la Constitución.
Entre los puntos centrales se encuentran:
- Cambios administrativos en el funcionamiento de las autoridades electorales.
- Medidas para optimizar recursos y reducir gastos.
- Ajustes en procedimientos internos del sistema electoral.
Durante la discusión, legisladores de oposición expresaron preocupaciones sobre el impacto de la reforma en la autonomía y funcionamiento del sistema electoral, mientras que legisladores afines al gobierno defendieron la iniciativa al señalar que busca hacer más eficiente y menos costoso el proceso electoral en el país.
Uno de los puntos que marcó la discusión fue la exclusión de la revocación de mandato, tras diferencias con aliados legislativos, lo que llevó a ajustar el dictamen antes de su votación final.
Con la aprobación en el Senado, el dictamen será turnado a la Cámara de Diputados, donde continuará su proceso legislativo. En esa instancia, los diputados podrán discutir, modificar o ratificar el contenido de la reforma.
De ser avalada en ambas cámaras, la reforma entraría en vigor conforme a los tiempos establecidos por el propio decreto, marcando un nuevo capítulo en la regulación del sistema electoral mexicano.


































