El respaldo público de un grupo de diputados de Morena al expresidente cubano Raúl Castro desató una nueva polémica política que trascendió fronteras, luego de que el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, criticara duramente la postura y cuestionara el anonimato del pronunciamiento.

El posicionamiento, difundido a través de la embajada de Cuba en México, fue emitido por legisladores vinculados al Grupo de Amistad México-Cuba, quienes rechazaron la acusación del Departamento de Justicia estadounidense contra Castro, señalando que se trata de un acto de “coacción política” y una narrativa basada en “manipulación internacional”.

Sin embargo, la reacción desde Washington no se hizo esperar. Landau, conocido como el “Quita visas”, calificó como “poco honorable” que el comunicado no estuviera firmado por legisladores de manera individual y acusó a los morenistas de respaldar a un régimen que, a su juicio, carece de elecciones libres desde hace décadas.

El funcionario estadounidense también cuestionó los argumentos utilizados por los legisladores, particularmente aquellos relacionados con la autodeterminación y la dignidad de Cuba, al considerar que encubren un sistema político que ha sido ampliamente criticado por su carácter autoritario.

Ante la controversia, la dirigencia de Morena buscó contener el impacto político y aclaró que el posicionamiento no representa la postura oficial del partido, sino que corresponde a expresiones individuales de legisladores en ejercicio de su libertad de expresión.

El vocero del grupo parlamentario, Arturo Ávila, subrayó que los pronunciamientos realizados por grupos de amistad o legisladores en lo particular no reflejan necesariamente la línea institucional del movimiento, en un intento por deslindar a la bancada del conflicto diplomático emergente.

El episodio ocurre en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Cuba, tras la reciente acusación contra Raúl Castro por su presunta responsabilidad en el derribo de avionetas civiles en 1996, un caso que ha sido retomado por autoridades estadounidenses y que podría derivar en sanciones severas.

Además, el conflicto escaló al ámbito político internacional, luego de que legisladores estadounidenses plantearan incluso la posibilidad de retirar visas a diputados mexicanos involucrados en el pronunciamiento, lo que añade presión al gobierno mexicano en medio de una relación bilateral compleja.

En este escenario, el respaldo a Cuba por parte de sectores de Morena no solo abrió un frente interno de debate político, sino que también evidenció las tensiones diplomáticas que pueden surgir a partir de posicionamientos ideológicos en el Congreso mexicano.