El caso de Anaid Belén García Alfaro, rescatista de perros en el Estado de México, ha generado indignación nacional luego de confirmarse su asesinato tras haber denunciado amenazas y agresiones en múltiples ocasiones.
La activista, de 37 años, era conocida por su labor en el rescate de animales en situación de abandono. A través de redes sociales documentó durante meses el hostigamiento que sufría, incluyendo agresiones físicas y ataques directos contra los perros que protegía, varios de ellos presuntamente envenenados.
Su desaparición fue reportada el 19 de marzo, luego de ser vista por última vez en el municipio de Tultitlán. Días después, el 25 de marzo, su cuerpo fue localizado sin vida, lo que desató una fuerte reacción entre colectivos animalistas y la sociedad.
Uno de los aspectos más graves del caso es que la propia víctima había advertido sobre el peligro que enfrentaba. En diversas ocasiones denunció amenazas, agresiones y hostigamiento, incluso señalando a presuntos responsables y solicitando protección a las autoridades, sin obtener una respuesta efectiva.
Una de sus últimas frases, “No quiero ser un número más”, se ha convertido en símbolo de exigencia de justicia tras su asesinato.
El caso ha puesto en evidencia los riesgos que enfrentan los rescatistas independientes de animales, quienes suelen operar sin respaldo institucional y pueden convertirse en blanco de violencia. Organizaciones y ciudadanos han exigido el esclarecimiento del crimen, la detención de los responsables y el fortalecimiento de mecanismos de protección para activistas.


































