El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia al cargo este jueves 5 de noviembre, en medio de una crisis política y financiera provocada por la intervención y el procedimiento de resolución de Ueno Bank, institución que quedó bajo control de las autoridades después de registrar graves problemas de solvencia.
La decisión del mandatario se produjo después de que el gobernante Partido Colorado retirara su respaldo político y anunciara que acompañaría el juicio político promovido en el Congreso. La crisis también provocó protestas de clientes afectados por la suspensión de operaciones de la entidad financiera.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Peña anunció su decisión de dejar la Presidencia y argumentó que buscaba preservar la estabilidad del país, la paz social y las instituciones democráticas.
El mandatario también ofreció disculpas a la ciudadanía si durante su gestión había defraudado la confianza depositada en él y sostuvo que ningún cargo debía estar por encima del bienestar de Paraguay.
La renuncia deberá ser tratada por el Congreso paraguayo, conforme al procedimiento constitucional
La crisis comenzó cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) anunció el 3 de noviembre el inicio del procedimiento de resolución de Ueno Bank, luego de detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido.
La autoridad financiera explicó que la insuficiencia se identificó después de realizar ajustes a los estados financieros de la institución durante un proceso de regularización.
La medida implicó la intervención de la entidad para revisar su situación patrimonial, preservar sus activos y establecer mecanismos que permitan proteger a los depositantes.
Ueno Bank contaba con aproximadamente 2.9 millones de clientes y administraba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos, de acuerdo con reportes sobre la crisis.
El cierre de operaciones generó preocupación entre ahorradores, pensionados y usuarios que quedaron sin acceso inmediato a sus recursos, lo que provocó concentraciones y protestas frente a las sucursales del banco en Asunción.
El escándalo alcanzó al Gobierno y al Partido Colorado
La situación financiera de Ueno Bank también abrió cuestionamientos sobre sus relaciones con el Gobierno de Peña.
El mandatario había mantenido participación accionaria en Ueno Holding, conglomerado relacionado con la entidad financiera, hasta marzo de 2025, según reportes de Reuters.
Además, Carlos Carvallo, quien encabezaba el Banco Central cuando se ordenó la intervención, había dirigido anteriormente una versión de Ueno. Carvallo presentó su renuncia el 3 de noviembre a petición del propio Peña.
La crisis escaló cuando el presidente del Congreso, Basilio Núñez, exigió la salida del mandatario y advirtió que, de no presentar su renuncia, respaldaría el juicio político.
La presión aumentó después de que Horacio Cartes, expresidente paraguayo y dirigente del Partido Colorado, anunciara que la organización también acompañaría el proceso de juicio político.
Con la pérdida del respaldo de su propio partido, Peña quedó frente a una crisis institucional que terminó por llevarlo a presentar su renuncia.
Investigan a directivos y responsables de Ueno Bank
La crisis financiera también derivó en investigaciones judiciales contra responsables de la institución.
De acuerdo con Associated Press, ocho directivos del banco fueron detenidos y 27 funcionarios y personas relacionadas con la entidad enfrentan cargos en el marco de las investigaciones.
Entre los puntos bajo revisión se encuentran préstamos internos deficientemente documentados y activos registrados de manera irregular, situaciones que contribuyeron al deterioro financiero de la institución.
Las autoridades paraguayas iniciaron además mecanismos para transferir cuentas y avanzar en la devolución de los recursos de los depositantes, conforme a los procedimientos y límites establecidos por el sistema de garantía.
¿Quién asumirá la Presidencia?
Tras la renuncia presentada por Peña, el proceso constitucional deberá determinar su aceptación y dar paso al mecanismo de sucesión presidencial.
El vicepresidente Pedro Alliana es quien figura como siguiente en la línea de sucesión, de acuerdo con la Constitución paraguaya.
La salida de Peña representa un episodio de profunda tensión política para Paraguay, donde el colapso de una institución financiera terminó por desencadenar una crisis que alcanzó al Gobierno, al partido oficialista y a las principales autoridades económicas del país.



































