La implementación del registro obligatorio de líneas telefónicas vinculadas a la CURP en México ya muestra efectos contundentes en el mercado: casi un millón de usuarios han desaparecido de las principales compañías, en lo que especialistas consideran una contracción inédita del sector.

De acuerdo con datos recientes, operadores como Telcel y AT&T registraron caídas significativas en su base de usuarios durante el primer trimestre de 2026, coincidiendo con la entrada en vigor de esta medida impulsada por el gobierno federal.

En cifras concretas, América Móvil (Telcel) perdió alrededor de 391 mil líneas, mientras que AT&T registró una disminución de 577 mil, lo que en conjunto se acerca al millón de líneas móviles dadas de baja en apenas tres meses.

Pero el impacto no se limita a usuarios activos. Las nuevas contrataciones también se desplomaron de forma considerable: Telcel reportó una caída de 1.2 millones de altas y AT&T de 1.4 millones, lo que rompe una tendencia de crecimiento sostenido en el sector que se mantenía desde hace más de siete años.

Especialistas del sector atribuyen este fenómeno directamente a las nuevas condiciones del registro, que obligan a los usuarios a validar su identidad mediante CURP, lo que ha generado resistencia, especialmente en el segmento de prepago.

“El requisito incrementa el costo de acceso y desincentiva la activación de nuevas líneas”, advierten análisis del sector, que señalan que muchos usuarios optan por no registrar sus números o simplemente dejar de utilizarlos.

A esto se suma que el avance del registro ha sido limitado: apenas una fracción de las líneas en el país ha sido vinculada a una identidad, lo que evidencia la falta de adopción del sistema y sus complicaciones operativas.

La medida, que busca combatir delitos como la extorsión telefónica, ha abierto un debate sobre sus efectos colaterales, ya que no solo impacta la conectividad, sino también la dinámica económica del sector telecomunicaciones.

En este contexto, el mercado móvil mexicano enfrenta uno de sus momentos más críticos en años recientes, marcado por la caída de usuarios, la desaceleración en nuevas contrataciones y la incertidumbre sobre la efectividad del registro obligatorio.