Una sesión del Parlamento de Armenia terminó en una pelea entre diputados del partido gobernante y la oposición, luego de que un intercambio de acusaciones y comentarios sobre familiares de un legislador escalara hasta los golpes.

El enfrentamiento ocurrió este jueves 29 de octubre, durante una intervención del diputado oficialista Taron Chakhoyan, quien hizo comentarios sobre familiares de Narek Karapetyan, líder de la facción opositora Armenia Fuerte. Karapetyan respondió desde su asiento y la discusión subió de tono hasta que varios legisladores se levantaron y comenzaron los empujones y puñetazos.

La confrontación se extendió entre integrantes de ambos bloques. Medios locales reportaron que algunos diputados resultaron lesionados; uno de ellos presentó sangrado en la nariz y otro terminó con la ropa rasgada. Finalmente, se solicitó la intervención del personal de seguridad y se declaró una pausa en la sesión.

De Armenia a México: los pleitos también han llegado al Congreso

Las imágenes recuerdan que los enfrentamientos físicos entre representantes políticos no son exclusivos de un país. En México también se han registrado episodios de empujones, jaloneos y golpes dentro y alrededor de los recintos legislativos.

Uno de los más recientes ocurrió el 12 de agosto de 2026, cuando los diputados Carlos Gutiérrez Mancilla, del PRI, y Arturo Ávila, de Morena, protagonizaron un altercado en el Senado durante los trabajos de la Comisión Permanente. La discusión comenzó con acusaciones políticas y terminó en empujones y forcejeos.

Otro episodio de alto perfil se registró en agosto de 2025, cuando Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, y el entonces presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, se enfrentaron durante una sesión de la Comisión Permanente. El incidente incluyó empujones y agresiones físicas, y fue seguido por llamados a mantener la civilidad en el Congreso.

Las escenas de Armenia vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que también aplica a la política mexicana: ¿qué ocurre cuando las diferencias partidistas dejan de discutirse con argumentos y terminan en agresiones físicas?

En parlamentos de distintos países, las sesiones están diseñadas para debatir, confrontar posturas y exigir cuentas. Cuando las discusiones escalan a los golpes, la atención deja de centrarse en los asuntos públicos y pasa a la conducta de quienes ocupan un cargo de representación.