Hermosillo, Sonora; 15 de junio de 2026.- A casi tres años de haber sido anunciado, el proyecto para construir un nuevo hospital del ISSSTE en Hermosillo continúa sin avances visibles, mientras trabajadores de la salud denunciaron las condiciones críticas en las que opera actualmente el Hospital General “Dr. Fernando Ocaranza”.
Durante una reciente visita del gobernador Alfonso Durazo Montaño al nosocomio, personal médico y de enfermería expresó su inconformidad por el deterioro de las instalaciones, señalando fallas constantes en equipos, áreas que no cumplen con las condiciones adecuadas y una infraestructura que consideran rebasada.
“Este hospital ya no tiene remedio”, manifestaron trabajadores al mandatario estatal, al insistir en la necesidad urgente de una nueva unidad médica que garantice atención digna para los derechohabientes.
El proyecto para el nuevo hospital fue anunciado en 2023, con una inversión estimada de más de 2 mil millones de pesos y la promesa de contar con al menos 150 camas. Incluso, se informó sobre la donación de un terreno al poniente de la ciudad para su construcción; sin embargo, el plan no se ha concretado.
Entre los obstáculos señalados se encuentran condiciones técnicas relacionadas con el terreno donado, así como ajustes en el proyecto ejecutivo que han retrasado su inicio.
Mientras tanto, las problemáticas en el hospital actual persisten. Trabajadores y usuarios han reportado fallas en el aire acondicionado en áreas críticas como cirugía, falta de insumos, camillas en pasillos y deficiencias en servicios básicos, lo que impacta directamente en la atención médica.
Además, las inconformidades han derivado en movilizaciones y protestas por parte del personal, quienes exigen soluciones inmediatas tanto para mejorar las condiciones del hospital actual como para destrabar la construcción del nuevo proyecto.
Las autoridades estatales han reconocido las deficiencias y aseguran que se trabaja en atender las fallas más urgentes; no obstante, el inicio del nuevo hospital sigue sin fecha definida, lo que mantiene la incertidumbre entre trabajadores y derechohabientes.


































