La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) reconoció al gobierno de México por la captura de Ramón Ángel “N”, alias “El R1”, señalado como presunto autor intelectual del asesinato del exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

De acuerdo con autoridades mexicanas, la detención fue resultado de meses de trabajos de inteligencia coordinados entre fuerzas federales, incluyendo la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y el Ejército Mexicano.

“El R1” es identificado como líder de una célula criminal vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y es considerado una pieza clave en la estructura delictiva que opera en Michoacán.

El homicidio de Carlos Manzo ocurrió en noviembre de 2025 durante un evento público en Uruapan, hecho que conmocionó al país por la forma en que se perpetró y por el perfil del funcionario, quien había denunciado presiones del crimen organizado.

Investigaciones oficiales apuntan a que el ataque habría sido ordenado por “El R1” como represalia ante las acciones y posturas del entonces alcalde frente a grupos criminales en la región.

Tras la captura, la DEA emitió un mensaje de reconocimiento a las autoridades mexicanas, destacando la cooperación bilateral en el combate al crimen organizado y subrayando la relevancia de este golpe contra una de las estructuras delictivas vinculadas a la violencia en el país.

El caso ha derivado en la detención de decenas de personas relacionadas con el asesinato, evidenciando la compleja red de complicidades que rodeó el crimen, desde ejecutores materiales hasta presuntos coordinadores y operadores logísticos.

Analistas consideran que la captura de “El R1” representa un avance importante en el esclarecimiento del caso, aunque advierten que aún quedan líneas de investigación abiertas, especialmente en torno a posibles vínculos políticos y a la estructura completa del grupo criminal.

Este hecho se suma a la estrategia del gobierno federal para debilitar a organizaciones criminales que operan en distintas regiones del país, en un contexto donde la violencia ligada al narcotráfico continúa siendo uno de los principales desafíos de seguridad.