Tras las elecciones locales en Coahuila, la alianza entre el PRI y la Unidad Democrática de Coahuila (UDC) se perfila para mantener el control del Congreso estatal, al alcanzar una mayoría de 17 de las 25 diputaciones.

De acuerdo con resultados preliminares, esta coalición habría arrasado en los 16 distritos de mayoría relativa, consolidando su dominio político en uno de los últimos bastiones priistas del país. 

El Congreso de Coahuila se integra por 25 curules: 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, por lo que la distribución final confirma una ventaja significativa para el bloque PRI-UDC. 

Con este escenario, Morena se posicionaría como la segunda fuerza política en la entidad, aunque sin lograr triunfos en distritos, mientras que otras fuerzas como el PAN quedarían sin representación en el Legislativo local. 

Los resultados reflejan una amplia diferencia en votos: la alianza PRI-UDC alcanzó alrededor del 55% de la votación, frente a cerca del 26% de Morena, lo que refuerza la hegemonía priista en el estado. 

Este resultado confirma la fortaleza del PRI en Coahuila, donde ha logrado mantener una estructura política sólida a nivel local, incluso frente al avance nacional de Morena. 

Además del control legislativo, el triunfo representa un mensaje político rumbo a los próximos procesos electorales, al evidenciar que el partido tricolor aún conserva territorios clave donde mantiene una base electoral firme.

A pesar de denuncias de irregularidades por parte de la oposición, la ventaja obtenida por el PRI y sus aliados dificulta cualquier cambio significativo en la conformación del Congreso local.